El periodismo público le apasiona tanto a Philip Meyer, comunicador y catedrático de la Universidad de Carolina del Norte, que afirma que la democracia de EEUU está basada en la información y que 'nos concentramos en los derechos del individuo para salvar la democracia'. El rescate del sentido de comunidad, puesto tan de moda, le da la razón. Enumera seis aspectos en este ejercicio: dar a la comunidad un sentido de sí misma; ir más allá y documentarse con estadísticas; menos atención a los extremos y más al centro; tomar en cuenta al individuo para cubrir las campañas y promover la deliberación y el debate. La otra pasión de Meyer es el periodismo de precisión, que por su asociación con las herramientas analíticas, se ha expandido con las computadoras. Así, un reportaje involucraría investigación, experimento de campo y análisis de contenidos, donde el periodista podría crear su propia base de datos e incluso, como dice Meyer, 'sus propias comunidades virtuales'. Las cifras no mienten, sostiene, pero 'las estadísticas, para que funcionen, tienen que ser interpretadas, por lo que el periodista tiene que ser crítico y saber manejarlas', pues 'siempre habrá un mercado para la verdad'.
Al existir un vínculo muy fuerte entre la relación económica y la estadística, opina que el comunicador debe contrachequear las cifras y buscar otras, volver a la fuente para investigar, usar el muestreo. 'En democracia siempre habrá varios métodos para buscar una respuesta y si se usan todos se acercará más a la verdad', aunque 'la verdad no es relativa'. Con el periodismo de precisión, sostiene, si se cuestiona lo publicado, hay la forma de demostrar que lo que se está diciendo es verdad.