No soy presidente
de los corruptos
'En Venezuela estamos pasando por un momento de confrontación. Yo estoy aquí justamente producto de la confrontación y no voy a evadirla. Esto es como el boxeo: los que quieren evadirla son los que están golpeados, contra las sogas, y por eso lanzan el mismo mensaje de todos estos años: 'ya el comandante Hugo Rafael Chávez Frías es el presidente de todos los venezolanos'. No, no. A mí no me interesa ser presidente de los corruptos. Que no me reconozcan como su presidente y yo tampoco me considero su presidente. Soy presidente de la República de Venezuela, no de los bandidos que acabaron con ella. Pero ellos tienen ese discurso: 'ahora él es presidente de todos los venezolanos y tiene que abrazarse con todos'. No, no. Nosotros seguimos. Eso fue apenas una batalla y la batalla continúa. Estamos en tiempo de mutación y nos esperan largos años de batalla'. El conflicto
no acaba en el 2000
'No podemos pensar, porque sería crearnos falsas ilusiones, que en enero del 2000 termina la Constituyente, se aprueba la nueva Constitución y terminó el conflicto. No, porque allí entraremos a la fase ejecutiva del proceso: la nueva Constitución comenzará a ejecutarse y continuaremos en confrontación. Lo importante es que las fuerzas que se oponen al cambio cada día son menores. Tenemos que cambiar el modelo económico y habrá quienes se van a oponer. Será una confrontación de otro tipo, pero confrontación al fin. Habrá quienes se opongan al cambio del modelo social y al del modelo político. Seguirán reductos oponiéndose y no vamos a conciliar con ellos. Trataremos que la confrontación no pase de un nivel adecuado de decibeles, de lo que es una confrontación de ideas, pero estoy seguro de que esa confrontación tiende a cero, que es lo importante. Constitución
sin sectarismos
Negó el presidente Hugo Chávez que una mayoría del Polo Patriótico conduzca a una Constitución sectaria, que represente sólo a una parte del país. Vaticina que la próxima será una 'tremenda Constitución' y 'verdaderamente nacional'. De ello, aseguró, son garantía tanto el rumbo democrático del proceso como la pluralidad que, según dijo, caracterizará la nómina de postulados de la coalición oficial. 'Ustedes verán, cuando salga la lista completa, que no serán esos grupos sectarios de las cúpulas de los partidos', dijo y puso como ejemplo el nombre de la cantante criolla Reyna Lucero, candidata por la lista nacional. Rechazó cualquier comparación con el sectarismo de AD en la Constituyente de 1947, que dio como resultado una Constitución de corta vida. Sostuvo que aquel proceso 'tuvo un origen sectario y un resultado sectario', mientras que el actual no tiene ese signo. No daré puestos
a los partidos
'Yo también tengo una confrontación hacia adentro. En la conformación del Gobierno ustedes vieron cómo nombré los ministros. A mí ningún partido del Polo Patriótico me va a imponer ni decir 'yo tengo esta cuota'. No, no. Ni en la conformación inicial ni en las conformaciones que vengan, ahora que estoy cambiando de ministros, voy a darle puestos a los partidos ni tampoco a niveles regionales. Es bueno que nos vayamos quitando de la mente ese viejo esquema de conciliación de grupos que se reparten una torta en pedazos y cada quien agarra el suyo y trabaja por ese pedazo. Hay que ver la torta completa y el país como un todo. Aquí he pasado horas analizando con ellos hombre a hombre, quién es éste y por qué éste. No porque yo vaya a imponer la lista al final, sino porque yo soy el que he venido impulsando esto junto con ellos y ellos creen y confían en mí'. Moral con poder
de verdad
Desea Hugo Chávez que la ANC cree el Poder Moral: fusión de la Fiscalía, la Contraloría y la Procuraduría que también asumiría la función de Defensoría de los DDHH. Sería una rama independiente de los tres poderes clásicos 'pero con poder de verdad'. Se pregunta Chávez quién hace caso hoy al fiscal 'que sólo ha sido un instrumento de las cúpulas, que lo usaron para sacar a CAP sólo cuando el país se alzó'. En España, aduce, existe un cuarto poder: el Rey. 'No aspiramos una monarquía, por supuesto, pero sí un cuarto poder que sería único en el mundo', dice. Al igual que el Judicial, él ve los niveles bajos del Poder Moral electos por el pueblo, aunque para sus altas esferas, así como para la CSJ, admite que eso no sería práctico, pero insiste en que sea un método 'mucho más abierto' y no circunscrito al Congreso para evitar las 'manipulaciones y negocios' de los partidos.