Caracas.- No más de 10 personas se abrazaban, en la primera vicepresidencia de la ANC, momentos después del primer boletín del CNE. Apenas, por unos breves minutos, un amago de celebración. Afuera, la lluvia recordaba la realidad: El de ayer, para los constituyentes, fue un triunfo enlutado.
Tan desolado estuvo el Palacio Legislativo _el mismo escenario en el que se diseñó la Constitución_ que por momentos parecía el preludio del fin del moribundo. Y es que los chavistas vivían la madre de las contradicciones sentimentales, frente al avance del SI y de los muertos por los efectos de las lluvias.
En la presidencia del Senado, se llevaban las cuentas. El asistente de Luis A. Dávila se debatía entre los números del exit poll y de los afectados que le reportaban por teléfono.
Luis Miquilena salió al mediodía y no regresó más a su recinto. Aristóbulo Istúriz _recuerdo del huracán Brett, mediante_ estaba más ocupado en coordinar operaciones de ayuda al gobernador de Vargas. Cien de los activistas electorales de PPT esperaban instrucciones para, finalizado el comicio, partir para La Guaira.
Cerca de la seis de la tarde, Isaías Rodríguez e Istúriz ordenaron suspender los fuegos artificiales, en solidaridad con los afectados. Muchos compatriotas abandonaron el Palacio en busca de más celebrados destinos, instalándose en la esquina de La Bolsa para desoír las instrucciones constituyentes. A las siete no quedaba casi nadie. La sede del moribundo perdió así la oportunidad de una fiesta de renacimiento. En la alfombra del Salón Elíptico quedaron los restos fecales de una urgencia canina que no encontró mejor sitio para su desahogo. TH