Marco Tulio Mendoza tenía doce años viviendo con su esposa, Ana Quirós, en una casa que él mismo construyó en el barrio Blandín, zona donde nacieron tres de sus cuatro hijos y que la fuerza del agua sepultó ayer para siempre.
'La lluvia no paraba de caer, pero a las 12:30 de la noche la quebrada se salió, llevándose las casas y todo lo que encontró a su paso. Lo perdimos todo. Afortunadamente, pudimos salir con vida todos los miembros de la familia. Otros no tuvieron tanta suerte: vimos cómo por lo menos cinco personas quedaron tapiadas por el lodo y el agua sin poder abandonar sus viviendas'.
Marco Tulio, quien, con las huellas del insomnio y el cansancio en su cara llegó a las dos de la madrugada al parque Naciones Unidas junto con su esposa e hijos gracias a la Guardia Nacional de Catia, recuerda que 'hace diez años hubo una tormenta que también fue muy fuerte, pero en mi vida había visto algo como lo que ocurrió ayer'.
Marco Tulio no ve un futuro halagüeño: 'Espero que el Presidente nos resuelva este problema; pero no soy muy optimista, pues ni siquiera se ha presentado por aquí. Sólo quiero que me manden para mi pueblo, Rubio, donde está mi familia. Lo que sí sé es que jamás volveré a un cerro. La tragedia que vivimos anoche fue de tal magnitud que perdí todo lo que había conseguido durante toda la vida. AS