ORLANDO OCHOA
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
Excepto un puñado de hombres dentro de Pdvsa y del
Ministerio de Energía y Petróleo, nadie sabe en Venezuela
o el exterior a quién se le vende una parte sustancial
del petróleo venezolano. Una información limitada
indica que aparte de vender 1.000.000 de b/d a Citgo y al mercado
interno venezolano (se estiman 600.000 y 400.000 b/d respectivamente),
se colocan unos 550.000 b/d, según los socios internacionales
de los cuatro proyectos de la Faja del Orinoco; el monto restante,
aproximadamente 1.000.000 b/d, se vende por contratos de suministro
a plazo o por subastas, a intermediarios y clientes finales.
Es en este último monto donde han surgido graves cuestionamientos
a la forma y destino del crudo y derivados refinados venezolanos.
Antes de que se le aclare a la opinión pública
nacional sobre cómo y a quién se le vende el petróleo
venezolano _al menos el 1.000.000 de b/d de contratos y subastas,
equivalente a $40 millones diarios al precio de mercado reciente
y $15.000 millones al año_ nos informan que se establecerá
"una base de operaciones en Cuba" para evaluar la posibilidad
de "hacer un conjunto de operaciones de comercio de petróleo
y otros productos de manera conjunta". Es explicable que el
Gobierno piense que los partidos de oposición no viven
su mejor momento, pero con un mínimo sentido de respeto
a las prácticas democráticas, incluso por pudor,
en virtud de los recurrentes escándalos que emergen de
cada departamento de Pdvsa, antes de proceder a crear este
centro en un país como Cuba, un pobre ejemplo de conducta
democrática, podrían haber esperado el resultado
de la investigación parlamentaria sobre la comercialización
de Pdvsa.
Al consultar a traders y analistas del mercado petrolero,
los interesados se encuentran con prácticas de comercialización
de Pdvsa que podrían quedar aclaradas, luego de una
investigación seria. La primera, a Cuba se le suministra
más de 80.000 b/d, cifra superior a la acordada en
el convenio (53.000 b/d), quizás por una discreta modificación,
pero en cualquier caso operadores del mercado consultados
indican que desde el año pasado se comercializa petróleo
venezolano desde Cuba. Es decir, podría ocurrir que
la "base de operaciones" ya existe y ahora se va a formalizar.
La segunda cuestión es que Pdvsa a través de su
publicidad y de una carta del director de Comercialización
y Suministro de Pdvsa, el ingeniero Asdrúbal Chávez,
dirigida a Teodoro Petkoff (Tal Cual, 28/3/05), admiten
que si un intermediario (trader) tiene el contacto con un
comprador final, se le vende el petróleo al intermediario.
Si alguna investigación _propia de Pdvsa, de sus auditores
externos o de la comisión parlamentaria_ además
de hacer una investigación en las operaciones de esta
Dirección, consultan en Houston, Miami, Rotterdam o
Londres, podrían confirmar que en efecto ahora se intermedia
mucho petróleo venezolano a través de las grandes
firmas de trading (intermediarios) y que abundan las ofertas
de empresas venezolanas de maletín con presuntos contactos,
muy a pesar de la política oficial de Pdvsa de no vender
a intermediarios.
Quizás el peor efecto que pueda tener la apertura
formal del Centro de Operaciones Comerciales de Pdvsa
en Cuba se produzca al concretarse la fuerte expectativa
del mercado de que Pdvsa no presentará nunca balances
auditados al SEC (Security and Exchange Commision) de
2003 y 2004. Sin operaciones comerciales auditadas en
dos años y con las ventas a través de Cuba,
hará falta mucho cinismo y falta de vergüenza
ante el país para decir que en aras del interés
nacional se mejoran los términos tributarios de las
viejas y nuevas asociaciones con firmas extranjeras. Paradójicamente
estas son las únicas ventas de crudo, junto a las
de Citgo, que sabemos con certeza a dónde van.