Generalmente medimos la eficiencia de un lanzador observando el número de partidos que ha ganado, pero este método no es el más conveniente _ni el más justo_ para decidir quién ha pitcheado mejor o peor. Un lanzador puede ganar un encuentro aunque permita 9 carreras limpias, siempre que su equipo anote al menos 10, e igualmente puede limitar a sus contrarios a una sola anotación, pero si sus compañeros se van en blanco, perderá el partido.
Viendo entonces que salir con una victoria o con una derrota no es la mejor manera de ver si el lanzador tuvo un buen partido, se ha diseñado una fórmula, conocida como "la cuenta del juego" (game score, en inglés). Esta fórmula es la más complicada de las que hemos visto hasta ahora y se aplica de la siguiente manera: Se comienza con 50 puntos. Se va sumando un punto por cada out sacado (3 puntos por cada inning). Se suman 2 puntos por cada inning completo después del cuarto. Se suma 1 punto por cada ponche. Se restan 2 puntos por cada hit permitido. Se restan 4 puntos por cada carrera limpia permitida. Se restan 2 puntos por cada carrera sucia permitida. Y se resta 1 punto por cada boleto.
Comparemos dos salidas de Johan Santana. En una obtuvo la victoria (7-2 frente a Toronto), permitiendo 2 carreras limpias en 7 entradas. Permitió 4 hits, otorgó 2 boletos y ponchó a ocho. En el otro encuentro no obtuvo decisión, pero lanzó por espacio de 8 episodios en los que permitió 3 anotaciones, todas limpias. Le dieron 4 imparables, a la vez que boleó a uno y ponchaba a 14.
Si aplicamos la fórmula al primer encuentro, en el que obtuvo el triunfo, tendremos una cuenta del juego de 67 puntos: 50 puntos + 21 puntos (7 innings * 3) + 6 puntos (3 innings después del 4to) + 8 puntos (8 ponches) 8 puntos (4 hits), 8 puntos (2 carreras limpias), 2 puntos (2 boletos) = 67.
Si hacemos lo mismo con los valores del segundo encuentro, tendríamos otro resultado: 50 puntos + 24 (8 entradas * 3) + 8 (4 después del 4to) + 14 (14 abanicados), 8 (4 hits), 12 (3 carreras limpias), 1 (1 boleto) = 75 puntos.
Claramente, Santana lanzó mucho mejor en el segundo juego: más ponches, menos bases por bolas, mismo número de hits, pero salió sin decisión porque dos de los hits que le dieron fueron cuadrangulares, por lo que le anotaron más carreras y sus compañeros de equipo no voltearon el marcador sino hasta después de su salida.
De ver sólo juegos ganados y perdidos, pensaríamos que la mejor actuación fue en el primer partido, cuando no fue así.
Rodrigo Llamozas loshijosdelpaton@gmail.com