El ascenso al poder está en agenda
Aún es pronto para afirmar que los cambios en esta área sean realmente sustanciales
Elvia Gómez
 


Activista por la reforma del Código Civil venezolano en pleno auge de los movimientos feministas europeos en la década de los setenta, la socióloga María Sol Pérez Schael cree que, treinta años después, las cosas para la mujer en Venezuela no han cambiado sustancialmente y que el acceso real al poder y a la toma de decisiones trascendentes sigue en la agenda pública como un punto  pendiente.

En términos generales, a escala mundial, la profesora Pérez Schael opina que "en el ejercicio del poder institucional, que es la capacidad para acceder a puestos de comando, ahí el camino ha sido un poco más difícil, pero también estamos viendo a finales del siglo XX y en este siglo la presencia de las mujeres hasta en la Presidencia de los países"; pero acota que aún queda mucha tela que cortar hasta definir si efectivamente la mujer accede al poder por mérito propio.

Basada en la experiencia de coordinar años atrás un estudio sociológico para la Universidad Central de Venezuela (UCV) en zonas marginales, advierte que sólo en la dimensión subjetiva de la clase media la mujer ha ganado mayor sensación de libertad para tomar decisiones en el ámbito de su vida personal sin tanto  miedo.

“¿y Bill Gates?”

Pérez  Schael llama la atención sobre espacios que siguen vedados  a la mujer. "Hay terrenos como el militar, el financiero y el científico-tecnológico donde vemos menor presencia femenina. Así como  yo puedo decir que un equivalente a cualquier jefe de Estado lo representó Indira Gandhi  (India) o Michelle Bachelet (Chile), yo no veo un Bill Gates (Microsoft) femenino.

"En el área de Defensa, puede uno decir que Michéle  Alliot-Marie, ministra de Defensa de Francia; Condoleezza Rice o Madeleine Albright han ejercido un poder importante. Podríamos también pensar que son mujeres masculinizadas, pero todo esto está por verse, porque la presencia de las mujeres en cotos masculinos tiene muy poco  tiempo. Tal vez las hormonas puedan explicar, el elemento biológico es un componente, pero no creo que sea fatalmente decisivo".

 

 

"La conquista del poder femenino en el campo de las relaciones interpersonales se traduce en la incorporación del hombre con la asunción de ciertas responsabilidades de  las cuales estaba excluido o desinteresado, que son las que  tienen que ver con la responsabilidades típicamente femeninas domésticas: la crianza de los hijos, la manutención del hogar o las actividades cotidianas".

“Sólo en la dimensión subjetiva de la clase media la mujer ha ganado mayor sensación de libertad para tomar decisiones en el ámbito de su vida personal sin tanto miedo”.

Por el contrario, en los barrios, donde habita la mayoría de la población,  Pérez dice estar convencida de que la mujer sigue atrapada en  la cultura dominante que la reduce a ser un instrumento para dar fe mediante la preñez de que su hombre de turno es un "macho". Esa mujer, dice, no tiene posibilidad ninguna de decidir sobre la contracepción.

Recuerda que el estudio de campo que cita arrojó datos sobre la autopercepción de esas  mujeres como individuos que afrontan la vida como una fatalidad y no como un destino en el que pueden elegir. En esta dinámica la mujer de los sectores menos favorecidos entra desde la adolescencia y luego ya no puede salir de ella. Sin embargo, dice que la escolaridad prolongada tiene una incidencia importante en cambiar o posponer ese sino.
Tan segura dice estar de que las cosas para las mujeres pobres en Venezuela no han cambiado que a las pruebas se remite: si en algo hubieran cambiado y les hubieran llegado  "los avances de la sociedad",  esas mujeres "estarían todas  en la calle, tumbando gobierno y acabando con las instituciones, porque no soportarían vivir como viven".

"No hay ninguna condición de vida que ayude a que la percepción de sí mismas sea la de un ser íntegro, autónomo, consciente, responsable y con capacidad para decir no".
Cuestiona que los sectores que han tenido mejores oportunidades en la vida, las élites y la clase media, no han sabido construir una visión que aborde este problema, no desde la perspectiva moral -"que sería una ridiculez"- sino como  un drama que hay que resolver.
Pérez Schael refiere que las estadísticas que hablan del desempleo en el sector femenino, los niveles bajos de educación, el embarazo precoz y el  matricentrismo en Venezuela son una evidencia incontrovertible de que esa es la realidad para la gran mayoría de las mujeres venezolanas.

Falta de ética pública

Pérez Schael lamenta que en el caso de Venezuela la cultura machista y cuartelaria dominante no les ha dado a las mujeres la prioridad como para que se conviertan en el  foco de atención de las políticas públicas.

"Pero no se trata de darles el dinero de una beca o una misión, sino darles el recurso para que sean autónomas y para que puedan percibirse en relación con los hombres en un plano de igualdad y no meramente como presas de un problema simbólico del hombre que exige que su simiente dé fruto".

Insiste en que se trata de un problema de ausencia de ética pública, entendida esta como "el juicio que públicamente podemos considerar valioso en una sociedad y esto se convierte en un valor orientador de comportamientos morales", mientras que la moral la define como "los valores y las creencias que uno como ser humano tiene en el universo de su vida personal y privada".

La profesora admite ser "pesimista" al analizar el tema del papel de la mujer y cree que faltan siglos por sumarse a los otros tantos que han transcurrido en la evolución del tema. Confiesa tener siempre presente una pregunta para la que aún no tiene respuesta: ¿Los espacios que las mujeres ganan en forma más sistemática en los espacios públicos es porque las mujeres se los han ganado o es porque los hombres han cedido esos espacios para dedicarse a otros?

"Cuando empecé a ver en las universidades que aparecían decanas y candidatas a rectoras me pregunté si eso se explicaba ¿porque las mujeres adquirían poder o porque las universidades perdían poder? Y cita profesiones y oficios que en las últimas décadas han sido copados por las mujeres.

"¿Dónde están los hombres?", se pregunta  y se responde: "Quizás los hombres van a terminar en los lados del terrorismo y de la  guerra. A mí me da mucha curiosidad saber eso, para poder decir con plena convicción que las mujeres de verdad han adquirido poder. En el ámbito personal sí hay una situación radicalmente distinta, pero en el espacio público está por verse. Yo tengo ese enigma".

 


PLANETA FEMENINO | TRAFICO ILEGAL DE MUJERES

Movilidad
Se estima que entre 700.000 y 2.000.000 de mujeres son traficadas ilegalmente cada año. Sin embargo, según denunció el alto representante de Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea, Javier Solana,  700.000 mujeres son víctimas del tráfico ilegal sólo a través de las fronteras europeas.


Fines
Las mujeres son vendidas para ser usadas como esclavas sexuales o prostitutas.


Ganancias
Según un estudio realizado por Canadá, Estados Unidos y México, el tráfico ilegal de mujeres y niñas para el comercio sexual generó ganancias de 7.000 millones de dólares en 2001. Los precios en Europa oscilan entre 500 y 1.500 dólares por mujer.

 

Jane Goodall
La observadora

La doctora inglesa Jane Goodall no es una mujer usual en lo absoluto. En el año 1960, a sus 26 años, llegó a las costas de Tanzania, Africa, como secretaria de un conocido antropólogo inglés. Su fascinación por los chimpancés de esa inhóspita región del mundo la llevó a estudiar Etología (rama de la Biología que estudia el comportamiento de los animales) en la Universidad de Cambridge, donde recibió un doctorado en 1965.
Al finalizar sus estudios, Goodall regresó al Parque Nacional Río Gombe, en Tanzania, para fundar un centro de investigaciones del mismo nombre.

En 1977 fundó el Instituto Jane Goodall, líder en el mundo en el tema de protección de los chimpancés y su hábitat.

La contribución más grande que ha hecho Goodall en el estudio de los primates es su descubrimiento del uso de herramientas por parte de estos animales.

Anteriormente se creía que sólo los seres humanos tenían esta capacidad, pero Goodall descubrió que los chimpancés utilizaban pequeñas ramas para introducirlas en los huecos de los árboles y con ellas extraer hormigas para comérselas. Goodall desafió las convenciones de su época al asignarles a los chimpancés nombres en vez de números e insistir en que los animales tienen personalidades, mentes y emociones individuales. En 1974, observó la existencia de un estado de guerra entre animales que no fueran humanos, documentando por primera vez la posibilidad de este fenómeno entre los primates.

El Instituto Jane Goodall tiene 19 oficinas alrededor del mundo y es reconocido por sus innovadores programas de conservación y desarrollo en Africa. También tiene un programa de educación para niños y jóvenes con presencia en 87 países.

A través de su labor como Mensajera de la Paz para las Naciones Unidas (desde el año 2002), Goodall continúa en su labor de promover causas humanitarias y ambientales.
En 2004, fue nombrada Dama del Imperio Británico en una ceremonia celebrada en el palacio de Buckingham.

Entre los muchos premios que ha recibido Goodall destacan la Medalla de Tanzania, el Premio de Kioto y la Medalla Ciencias de la Vida Benjamin Franklin, entre otros.


 

 

 
  |
Sociedad
 
FORO ¿Cuál es la venezolana más destacada de la última década?
Envíe su comentario a mujer_sociedad@eluniversal.com
  INFOGRAFIA ANIMADA
ver infografía
  FOTOREPORTAJE
ver fotoreportaje