La vocación profesional manda
Ya no es un secreto. Las mujeres tienen una presencia progresiva en las aulas universitarias

Gustavo Méndez

 

Si de cursar estudios universitarios se trata las mujeres llevan la delantera. Para nadie es un secreto su progresiva presencia en las aulas. De acuerdo con las estadísticas de la Oficina de Planificación del Sector Universitario (OPSU), para el año 2003 un total de 522 mil 956 féminas se matricularon, 145 mil 725 más que hace tres años, representando un poco más de la mitad de una población compuesta por 997 mil 662 bachilleres. No en balde en las tres últimas décadas ha crecido quince (15) veces la inscripción femenina, de acuerdo con la investigadora Rosaura Sierra Escalona, la cual calificó este proceso como la feminización de la educación superior.  

Al momento de elegir el pregrado, la preferencia de los estudios se inclina hacia las carreras largas -universidades, pedagógicos y politécnicos- y en menor medida hacia las técnicas -institutos y colegios-. Según las cifras del Ejecutivo -del año 2003- sólo 150 mil 72 jóvenes estudian profesiones cortas, el resto apuesta a un título de cinco años, tendencia que ratifica la máxima según la cual a mayor cantidad de años de estudios mayor posibilidad de mejoramiento social y económico.

La realidad laboral

Si bien el ámbito universitario se muestra receptivo con la futura profesional, el ámbito laboral no lo es. De acuerdo con la indagación de Sierra Escalona, la tasa de desocupación de mujeres con estudios superiores ascendió a 14%. "Esta situación pareciera indicar una pérdida de valor de la credencial de educación superior como mecanismo de inserción en el mercado de trabajo o bien una sobreoferta de egresadas de especializaciones que el mercado no demanda".

En cuanto a los sectores productivos del país, el público constituye el mayor y mejor patrón para las mujeres, las cuales forman 70,5% del total de empleados adscritos a la Administración Pública nacional. La empresa privada no se queda atrás, ya que 53,9% de la fuerza laboral la forman las féminas. Esto pese al descenso de la oferta.

 

 

A la hora de escoger la profesión del futuro, las bachilleres han diversificado sus gustos y con el transcurrir de los años han incursionado en opciones académicas que tradicionalmente eran feudos de los hombres. Lo que antes era una excepción, una mujer estudiando Ingeniería, ahora luce común, por ejemplo. Esta reorientación profesional fue producto de la reconfiguración social y económica del país que permitió ampliar los campos de estudios de la mujer, que si bien no estaban cerrados per se no era común su incursión por pautas más que todo sociales. Es en la década de los setenta cuando se inicia esa transformación, la cual ha ido in crescendo hasta la actualidad, tal como apunta Sierra Escalona en su trabajo "Más mujeres graduadas y menos mujeres ocupadas".

El más reciente informe de la OPSU evidencia esta propensión con una importante matriculación en las áreas de ciencias básicas, tecnología y ciencias sociales. Al tiempo que en Educación y Ciencias de la Salud es notable la presencia femenina sobre la masculina. En los estudios cortos acontece la misma situación, con una mayor matrícula en Informática, Electrónica, Electricidad, Diseño Gráfico y las Ciencias Básicas.
En efecto, las estadísticas del año 2003, que condensan los procesos de admisión estudiantil profesional de los dos períodos anteriores, apuntan hacia esa dirección. En el caso de las ciencias básicas de carrera larga -Biología, Matemática, Física y Química- se matricularon 5.282. Para el año 2000 se tenía un registro de apenas 1.985 mujeres inscritas en todo el sistema universitario del país. 

En las áreas de Ingeniería, Arquitectura y Tecnología, donde converge buena parte de la oferta académica orientada hacia el desarrollo científico y productivo del país, se evidencia la intensiva incursión de las bachilleres. Así tenemos que para 2000 se registraron 34 mil 667 personas. Tres años después esa cifra aumentó a 91 mil 640, en carreras largas y cortas. El crecimiento en estos ámbitos de estudios es la prueba palpable de que las aspiraciones profesionales de la mujer venezolana apuntan hacia sectores que exigen una rigurosa preparación académica, pero que por igual ofrecen amplias posibilidades de desarrollo humano y socioeconómico.

Si bien en su mayoría los cargos gerenciales aún recaen en los hombros masculinos, cada vez la mujer pisa más fuerte en su aspiración de ocupar esas jerarquías. Situación que se pone de manifiesto con la creciente feminización de la gerencia venezolana. Este es el resultado de la preferencia hacia las profesiones del área de las ciencias económicas y sociales -Economía, Administración, Contaduría y Estadística. Conocimientos que  posteriormente se potencian con estudios de cuarto nivel, donde por igual es palmaria la preponderancia de las profesionales. Las ciencias sociales y económicas -de cinco años de estudios-  acogieron a 83 mil 919 venezolanas según el índice del año 2000. Esa cifra se incrementó a 125 mil 920 en 2003 para la opción de carrera larga. En cuanto a los cursos de tres años la población total fue de 83 mil 985 personas.

El pregrado de las carreras asociadas al área educativa es un territorio históricamente femenino. Si bien en los últimos años se han incrementado los bachilleres, la proporción con respecto a las mujeres aún es pálida. El último estudio contabilizó 150 mil 232, de una población total de 187 mil 423 estudiantes. En el resumen del año  2000 se contabilizaron  61 mil 108 en la carrera.

El área de las ciencias de la salud no se queda atrás. La vocación femenina de ayudar al prójimo y de adentrarse en el mundo de la ciencia en sus diversas especializaciones  -Medicina, Enfermería, Bioanálisis, Farmacia, Odontología, Nutrición y Dietética-.  En el compendio de 2000 se contabilizaron  17 mil  947 damas, de una matrícula total de 32 mil 292 venezolanos. En 2003 esa cifra saltó a 36 mil 258 alumnas, representando alrededor de 80% de los estudiantes del país.

En resumen, se vislumbra que son múltiples las opciones profesionales que tienen a mano las mujeres en Venezuela. Oferta que se traduce por igual en un amplio número de instituciones universitarias y tecnológicos, que suman alrededor de 200 centros de estudios, sin contar con las extensiones. En ese sentido, si de vocación y aspiraciones profesionales se trata, las féminas tienen un fértil terreno académico para desarrollarse.


PLANETA FEMENINO | RADIOGRAFIA DEL CUERPO VENEZOLANO

Talla
La mujeres venezolanas menores de 40 años tienen una talla media de 160 centímetros, entre los 40 y 69 años la media fluctúa entre 154 y 157 cm, mientras que después de los 70 años la talla media es inferior a 152 cm, indicó el doctor Jorge Cato.


Peso
El peso de las venezolanas de entre 40 y 49 años, promedia los 44 kilos.

Masa corporal
La media del índice de masa corporal (IMC), que relaciona el peso con la estatura, de las venezolanas es de 27.63. El más bajo, 18.13, se encuentra en las mujeres jóvenes. Un IMC entre 19 y 25 se considera normal; entre 25 y 30 hay sobrepeso, y obesidad si es superior a 30.

Lilia López
El camino de la luz interior

Orfebre venezolana, tiene tiendas en Venezuela, Estados Unidos y Panamá, entre otros. Ha trabajado con diseñadores de la talla de Carolina Herrera y Badgley-Mishka. Herrera la calificó como una de las más importantes diseñadoras de joyas de Latinoamérica en la actualidad. Fue nombrada Diseñadora del Año en la Semana de la Moda de Mercedes Benz.

¿Cómo ve el ascenso de la mujer a puestos de poder?
Lógico, dada la actitud de la mujer en estos últimos tiempos. Quiero aclararle que yo no diría que se trata del "ascenso de la mujer a los puestos de poder" sino más bien de la "presencia activa de la mujer en los puestos de poder". La mujer siempre ha detentado un enorme poder aunque siempre "detrás de bastidores", la diferencia es que ahora ella misma toma el rol protagónico.

¿Hay diferencias en la forma de gerenciar masculina y la femenina?
Tengo la suerte de contar con un brillante grupo donde interactúan sin fricción alguna hombres, mujeres y demás.

¿Cómo siente que es el trato de sus colegas masculinos?
Nunca me había puesto a considerar que existiera una diferencia en el trato de hombres o mujeres hacia mí, por lo que deduzco que ha debido de ser siempre similar.

¿Qué la impulsó a un campo tradicionalmente masculino?
Creo que mi campo no tiene sexo.

Un consejo.
Que se atrevan a seguir su propio camino y esa luz interna particular de cada quien, que sean consecuentes con sus principios.

 ¿Tiene tiempo para las labores del hogar?
No todo el que quisiera. Pero tampoco lo descuido. Tengo una familia maravillosa, fuente de energía y motivación, que reconoce, entiende y apoya el proyecto Lilia López.
 

¿Alguna heroína?
No… o sí, Lilia López

 ¿Arrepentimientos?
Lo que me pueda haber perdido hasta ahora, estoy en proceso de conseguirlo. Espero que cuando me llegue el momento de apagar la luz, la respuesta a esta pregunta sea un rotundo, enfático y definitivo no.

¿Alguna vez quiso darse por vencida?
Jamás.

 Debilidades de mujer.
¿Debilidad? Sí, absolutamente todas.

 ¿Envidia a los hombres?
Gracias a Dios, nunca he sentido envidia por nada en mi vida.

¿Somos superiores a ellos?
Bueno, dando a luz somos un tanto mejores, aunque quizás peores jugando rugby… Para emitir un juicio global en este sentido, habría que tomar tantos aspectos en consideración… Habría que preguntarle a Dios.

 

 

 
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