Lazos de familia
La educación y orientación en el hogar suele reproducir los esquemas patriarcales de la sociedad
Robert Andrés Gómez
 

¿Qué tipo de hombres y mujeres crecen en el seno familiar? Padre, madre e hijos, ¿es este el modelo familiar que impera? ¿Qué valores de la sociedad patriarcal se transmiten de generación en generación? ¿Quién transmite esos valores: el padre, la madre, ambos? ¿Qué esperan los padres y madres de sus hijos? ¿Qué esperan los padres y madres de sus hijas? ¿Se imparte una educación de género en el seno de la familia contemporánea? ¿Cómo es ese modelo familiar en realidad? Porque, hoy día, el hogar ideal y bucólico padre-madre-hijos/hijas, casa y  árbol a un lado es un paradigma que parece ceder espacio a otros modelos de familia.
  

La familia sigue siendo el espacio primario ideal para la formación del individuo. Es allí donde se imparten y reparten los primeros refuerzos positivos o negativos que afianzarán la personalidad de los futuros hombres y mujeres. De sus futuros proyectos de vida. No obstante, los prejuicios mandan y una historia de siglos también. 

En el marco de una mesa redonda, Magdalena Valdivieso, directora del Centro de Estudios de la Mujer (CEM-UCV); Holanda Castro de De Abásolo, gerente social; Marisol De La Rosa, miembro del CEM y responsable de los Programas de Violencia contra las Mujeres y Derechos y Salud Sexual y Reproductiva, y la ingeniera Alix García, coordinadora del CEM, reflexionan en torno al rol de la familia en la prolongación de estereotipos y valores que desfavorecen por igual a mujeres y hombres.  En el mundo de las diferencias, lejos de alentar la reflexión y el encuentro, la sociedad alimenta la competencia entre los sexos.

En la cartera

 Según la investigación llevada a cabo por la agencia de publicidad ARS, Cartera de Mujer, sólo 3% de las mujeres considera hoy día que no trabajar en absoluto es la situación ideal. 71% considera que es ideal ser solvente. La mujer venezolana de hoy no se define únicamente como madre, amiga y amante. 65% se autodefine como trabajadora, 36% como independiente y 22% como fuerte. 76% quiere ser su propia jefa, 52% iniciar su propia empresa y 36% aporta su salario al hogar. La mujer de hoy considera que los hijos cambian por completo su vida, pero el matrimonio no es el fin para conseguir su propia descendencia ni mucho menos es el objetivo definitivo en su vida. En tiempos de mujeres trabajadoras, el hombre ideal ya no existe, y 41 % de la muestra considera que puede educarlo.

 

"Como sociedad estamos atravesados por unas contradicciones gravísimas. Seguimos transmitiendo un ideal de familia que no existe mayoritariamente en el país. Cuando tú ves cualquier libro o cualquier edición especial de algún medio, te vas a conseguir la casita, con una mujer, un hombre y dos niños. Esto no existe en Venezuela, al menos no mayoritariamente. Lo que existe en Venezuela es que 25% de los hogares del país está en manos de mujeres y cuando llevas eso a las clases más populares esa cifra se eleva a 60%", reflexiona Valdivieso. "En medio de la familia, los venezolanos y venezolanas siguen siendo formados en valores patriarcales y hay un doble discurso en ello. Todavía se le dice a una mujer que estar sola es no tener un hombre a su lado. Me preocupa mucho esta contradicción, pues la sociedad venezolana está formando a sus hombres y mujeres para una idea que no es del todo exacta. Hay muchos hogares donde está el padre y la madre, hogares donde sólo existe la madre y hogares donde sólo existe el padre. Hogares diversos que se distancian del modelo clásico, aunque en el fondo todos sigan siendo patriarcales".

“La familia sigue siendo el espacio primario ideal para la formación del individuo. Es allí donde se imparten los primeros refuerzos positivos o negativos de su personalidad”.

Para Valdivieso esos valores se inculcan incluso a través de los cuentos infantiles que se les leen a los niños y niñas en el país. Por allí pasan, cual suero intravenoso, los esterotipos clásicos de la sociedad patriarcal. Estereotipos que muestran a una mujer en espera de su príncipe azul, mientras en la calle, las mujeres en realidad, trabajan y se forman día a día.

Para Holanda Castro, los estereotipos y roles desfavorecen a la mujer, en tanto no existen referentes abundantes con los cuales ellas puedan establecer una empatía. "Hoy día, los muchachos tienen muchos modelos con los cuales pueden identificarse. En el caso de las muchachas, ellas  quieren ser como Shakira o la protagonista de la telenovela. Eso dice mucho de cómo no se ha caminado sobre el proyecto de vida para una mujer. Definir un proyecto de vida es difícil para todos, pero para la mujer lo es más porque a ninguna le dicen que va a ser una grandeliga, o presidenta de la República ni mucho más. De hecho, si a alguna se le ocurre jugar al beisbol debe acudir de inmediato a una terapia. En el caso de los hombres ocurre otro tanto. Si ves a un chico jugando con un coche de muñecas, todos se aterran, crees que es un comportamiento equivocado, pero nunca piensas que puede estar jugando a ser papá".

Así, en el futuro, la mujer que sale a la calle a formarse y posteriormente al mercado de trabajo, o simplemente la mujer que ejerce un oficio más allá del hogar, lo hace con el peso de la culpa a sus espaldas. Y, acota Valdivieso, que en el caso de los hombres que asumen roles considerados tradicionalmente femeninos, lo hacen con una excusa de por medio y una adaptación por igual culposa. O bien como añade Castro, con una opinión sobrevalorada de sí mismos, transformando el prejuicio en una actitud de avanzada. El resultado en todo caso, parece ser, una sociedad que cabalga a contracorriente con los tiempos que corren.

Alix García  insiste en el origen y en la responsabilidad que se cuece dentro del hogar. "Sí creo que influye mucho en el entorno familiar la libertad y la forma como eres criado. En mi caso muy particular, con un padre no profesional, muy respetuoso de nuestra independencia, nosotros -mis hermanos y yo-, elegimos y decidimos las profesiones que quisimos llevar a cabo. En otras familias, muy cercanas, no funcionó igual, porque tenían un padre muy autoritario y dominante. En esos hogares las mujeres terminaron siendo sometidas y se formaron mujeres distintas. Creo que siempre exisitirá eso. Hay familias librepensadoras en este momento, como familias que no lo son tanto. Hay una buena dosis en el desarrollo personal en función de la libertad que le otorgues a los hijos (e hijas)". No obstante, García va más allá. "Dudo muchísimo que en un mundo globalizado las mujeres se conformen únicamente con una identidad familiar y maternal".


PLANETA FEMENINO | TOMA UNIVERSITARIA

Crecimiento
Entre 1970 y 2001, la matrícula femenina en la educación superior creció 15 veces, mientras que la masculina sólo 8. Se pasó de las 34.285 mujeres inscritas en 1970 a 525.236 en 2001, según un estudio realizado por el Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela. 


Egresadas
Para 1970, las mujeres representaban 46% del total de egresados de las universidades, mientras que para 2001 ya representaban 67%

Areas
En 2001, del total de mujeres que se inscribieron en la universidad, 21,9% se inclinó por Ingeniería, Arquitectura y Tecnología, 44,8% en Ciencias Sociales y 19,7% en Educación.
 

 

 

 
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