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"Las venezolanas, especialmente aquellas que viven en grandes ciudades, deciden primero alcanzar metas profesionales, luego viene el matrimonio y en tercer lugar la maternidad, pero cuando llega el deseo de tener un hijo se dan cuenta de que es tarde", dice María Teresa Urbina, directora de la unidad de fertilidad Unifertes. El reloj biológico no entiende las aspiraciones profesionales de la mujer, los días pasan y los óvulos envejecen, "su cantidad y calidad disminuyen con el tiempo", explica la especialista. Pero la venezolana no sólo aumentó su participación en el aparato económico del país, los cambios sociales incluyeron otros aspectos como el control de su vida sexual. La premisa de llegar virgen al matrimonio se convirtió en un consejo muy escuchado pero poco acatado. La mujer en Venezuela empieza su actividad sexual antes de los 20 años, por lo que se torna vulnerable a padecer infecciones de transmisión sexual asintomáticas como la Chlamydia, "una bacteria común entre las estudiantes universitarias, capaz de generar la obstrucción de las trompas", destaca Urbina. El perfil de la paciente que se acerca a los centros de reproducción
asistida en Venezuela es: ser profesional, mayor de 35 años.
Todas van con la esperanza de alcanzar un embarazo y solicitan
la ayuda de especialistas para fecundar. Las técnicas
“El perfil de la paciente que se acerca a los centros de reproducción asistida en Venezuela es: profesional y mayor de 35 años. Todas van con la esperanza de alcanzar un embarazo”.
El país no está distante de las modernas investigaciones en el campo genético, en materia de reproducción asistida la fecundación in vitro con óvulos donados adquiere cada día más fuerza entre las mujeres con problemas de fertilidad porque ofrece mayores probabilidades de lograr un embarazo. Las unidades de fertilidad en el país están recibiendo óvulos donados provenientes de jóvenes menores de 33 años de edad, las muestras recibidas son sometidas a un completo estudio que comprende el despistaje de infecciones y enfermedades hereditarias; y luego según las características genéticas de los padres receptores son fecundadas en el laboratorio bajo estrictas medidas de control. Las células femeninas utilizadas en este procedimiento son frescas, "la congelación de tejido ovárico es una técnica considerada experimental en el mundo, pero aún no es un procedimiento seguro ni eficiente. Nosotros congelamos óvulos a mujeres con cáncer que deben ser sometidas a tratamientos de quimioterapia porque es una forma de conservar su fertilidad", pero aún es un procedimiento muy reciente en Venezuela y no se han registrado casos de embarazo. Al desarrollo de técnicas genéticas se agregan los avances farmacológicos. El mercado ofrece hormonas recombinantes, obtenidas de células de hámsters, que facilitan la estimulación de los folículos de los ovarios. Los laboratorios también elaboran medios líquidos para colocar óvulos y embriones que poseen todos los nutrientes necesarios para que crezcan y logren la división celular. "En la naturaleza, los embriones llegan al útero en el día cinco; cuando comenzamos a realizar la fecundación in vitro no contábamos con estas sustancias y colocábamos los embriones en el día tres, esto hacía que el pequeño embrión estuviera estresado porque llegaba a un ambiente para el que no estaba preparado". Gracias a los avances tecnológicos los embriones pueden ser colocados el día cinco, "tal como ocurre en la naturaleza" y de esa forma se evitan los casos de embarazos múltiples. La técnica ha mejorado en muchos aspectos y Venezuela está a la vanguardia. Los centros nacionales acreditados a la Red están má que dotados para desarrollar estos procedimientos. |




