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Otra de las enfermedades que afectan a las mujeres, aunque
en una proporción muy inferior, es el cáncer de
ovarios: "Es una de las más traicioneras desde el punto
de vista de su detección, porque en algunos casos no
es fácil hallarla; la lesión puede ser muy pequeña,
casi imperceptible, pero muy maligna. Puede ser diagnosticada
por ecosonograma o sintomatología, pero puede pasar inadvertida". Vincentelli destaca que la osteoporosis es otra de las amenazas que se ciernen sobre la feminidad, y aunque es una patología que también afecta a los hombres, la mayor incidencia se da en las mujeres: "Es más frecuente en las posmenopáusicas, porque cuando ellas pasan de los 35 años sus huesos comienzan a descalcificarse". Los mismos males Y sobre la incidencia de la osteoporosis, la doctora destaca
que las venezolanas tienen ciertas ventajas: "El mestizaje
que nos caracteriza contribuye a reducir los riesgos de esta
patología. Nuestras estadísticas de osteoporosis
no son iguales a las del resto del mundo, son menores".
Las enfermedades coronarias son el verdugo de hombres y mujeres en todo el planeta. La tendencia indica que ambos sexos padecen las patologías casi con la misma intensidad
Tendencia coronaria "Las enfermedades coronarias no sólo son caprichosas
sino que tienen la particularidad de que no respetan edad,
sexo ni condición socioeconómica", explica Bello.
"Antes de los 35 años, las mujeres cuentan con la protección
de los estrógenos, pero al pasar de esa edad y de la
menopausia, esa protección cesa y la incidencia entonces
es igual en mujeres y hombres". Tras superar los 35 años, según comenta el cardiólogo,
la situación para la mujer es más grave: "por razones
anatómicas, las arterias coronarias de las mujeres son
más delgadas y con frecuencia son más difíciles
de tratar por cirugía. Y si se asocia la presencia de
diabetes, la situación es aun más complicada". Entre las enfermedades coronarias más comunes, el galeno
menciona las anginas de pecho y el infarto al miocardio. Entre
los factores de riesgo están el cigarrillo, la personalidad
tipo A (descrita por Bello como "la enfermedad de la prisa,
la persona que dice que el tiempo no le alcanza para nada"),
la hipertensión arterial, el sedentarismo, los niveles
altos de triglicéridos y antecedentes genéticos. |



