Adiós a los días en rojo
La menopausia no sólo exige mayores cuidados físicos sino que abre puertas a un nuevo disfrute del cuerpo
Mayte Navarro
 

La vida  es dinámica, llena de cambios que dicta la naturaleza, por eso Aristóteles afirmó que ésta es un principio interno de transformaciones. Allí están el hombre y la mujer evolucionando desde que nacen hasta que mueren. Hoy ambos se revelan a esos cambios por miedo a perder la juventud, por no ser diferentes a los patrones que dicta la moda y algunas veces retan a la misma naturaleza que implacablemente marca sus pautas.
 

En el mundo femenino hay dos  etapas que marcan la vida: pubertad y climaterio. La primera  está llena de preguntas y de miedos. La segunda, palabra que proviene del  griego "Klicmacter"  que significa escalón, viene acompañada de otros temores y de un cierto sentimiento de minusvalía.

No son para todas

El Consenso Nacional para el tratamiento de la mujer menopáusica concluyó que no todas las féminas pueden recibir terapia de reemplazo hormonal. Las candidatas son aquellas que presenten sintomatología vasomotora, es decir que tengan sudoración y vaporones. La prescripción de la dosis debe ser la menor posible y en un tiempo limitado, entre tres y cinco años porque aumenta la incidencia de cáncer.
 No pueden someterse a esta terapia las que presentan antecedentes de enfermedades malignas o premalignas en la mama o sufran problemas de trombosis.

 

 

Una conversación sobre el tema con Marisol Lema, médica egresada de la UCV con posgrado en  ginecología y obstetricia, y coordinadora de la Clínica de Menopausia del Centro Médico Docente La Trinidad,  se inició con la definición de menopausia que es el cese de la menstruación, lo que se debe a la disminución de los estrógenos. Esto ocurre entre los 48 y 51 años.

Para ella la menopausia divide a la mujer en dos etapas: el antes y el después. La primera  que se relaciona con un ser reproductivo, que se siente joven y atractivo, y la segunda, cuando surge el sentimiento de que se le  acaba la vida porque ya no tendrá más la regla, no podrá tener hijos, su libido desciende. A esa edad siente la soledad  bien sea porque es soltera, se divorció, es viuda o los hijos ya no están en el hogar.  Lema dice que es el momento del autoexamen.  Entonces se pregunta ¿qué hice yo por mí misma?  Porque antes hacía cosas para los hijos, el esposo. Al no tener que hacerlas siente como si la vida se acabara. Pero realmente, señala, comienza el disfrute de los momentos libres, de los nietos, la sexualidad, el compartir con su pareja. Ahora hay más tiempo.

-¿Y cómo enfrenta la venezolana la menopausia?
-Hay dos grupos de mujeres: las que se ven muy afectadas. Son aquellas mujeres que no se han realizado, porque no estudiaron o  abandonaron los estudios, no trabajaron. Son las que en el  autoexamen salen aplazadas y se sienten muy mal. Las otras, las mujeres activas, que si bien se ven afectadas por  los mismos síntomas físicos (vaporones, menos deseo sexual, la caída del cabello), lo  viven con menos intensidad porque se siente satisfechas con ellas mismas. Su autoestima está muy elevada y aceptan la menopausia como una etapa que hay que vivirla.

-¿Qué produce la menopausia en la mujer?
-A corto plazo aparecen cambios sutiles en el humor. Hay una gran sensibilidad y esto les produce mucha angustia. En lo físico tenemos la resequedad de la piel, que también le preocupa porque aparecen las arrugas. El cabello es más fino y se cae con mayor facilidad. Hay mucha resequedad vaginal, que es una de las primeras causas de consulta porque esto interfiere en la vida sexual y se traduce en inseguridad. Hay irregularidad de la menstruación hasta que desaparece. Surgen entonces los problemas que la afectan a mediano plazo, los más graves, como los cardiovasculares,  la primera causa de muerte en las mujeres menopáusicas, porque ya no hay la producción de estrógeno que protege venas y arterias. Entonces se equipara con el hombre, tiene la misma frecuencia de infartos, hipertensión y accidentes cerebrovasculares.  Otros problemas a mediano plazo es el cáncer de mama, colon y estómago. Aumenta el perfil lipídico, es decir el colesterol.
 Y a largo plazo, si no hay un tratamiento preventivo, llega la osteoporosis, a la que no se le ha dado la importancia real como enfermedad.  Recuerda que hay más de dos millones y medio de venezolanas entre los 48 y 51 años, es decir son perimenopáusicas. Si no se hace la prevención adecuada aumentará la morbilidad  que produce esta enfermedad debido a la fractura de columna y cadera, lo que se traduce en la  disminución de calidad de vida. Otra dolencia que puede limitarlas en su vida social es la incontinencia urinaria.

-¿Y en lo psíquico?
-La depresión y  adicciones, bien sea al alcohol o a las drogas. Por la soledad la mujer busca otras vías alternas. Esto no indica que sean alcohólicas, pero sí que hay una mayor ingesta diaria de licor, conducta que se presenta en edades más tempranas ya que en esto también se ha equiparado  con el hombre.

-¿Qué es la osteoporosis?
-Es la pérdida de la masa ósea. No es exclusiva de la mujer. La sufre también el hombre a partir de los 65 años. Pero la relación es tres a uno. La produce el cese brusco de estrógeno que se traduce en la caída de la masa ósea. Allí comienza la osteopenia, que si no es tratada se convierte en osteoporosis.

-¿Cuándo debe comenzar la prevención?
-Desde el vientre materno y alimentando adecuadamente a las mujeres embarazadas, suministrándoles suplementos de calcio, al igual que en la lactancia. Como nuestras mujeres se embarazan muy temprano y en ese período se consume gran cantidad de calcio, a los 35 años tienen una masa ósea disminuida,  por tanto hay  mayor riesgo de sufrir la enfermedad. La mujer debe consumir entre 1.200 a 1.600 miligramos de calcio diarios.

-¿Qué viene después de la menopausia?
-El disfrute, el cuidarse para alcanzar una buena calidad de vida, de allí la importancia de los tratamientos en las mujeres perimenopáusicas.  Como el  promedio de vida universalmente ha aumentado  hasta los 75 años hay que buscar que las que lleguen a esa edad lo hagan con  buenas perspectivas.

-¿Qué preocupa a la mujer?
-Primero lo estético y después no tener cáncer. El no arrugarse, conservar las medidas perfectas, verse  jóvenes. Pero después de la menopausia, mantener los 90-60-90, ya es  difícil porque los estrógenos distribuyen la grasa en forma distinta, por ejemplo tiende a acumularse en el abdomen, se pierde peso con mayor dificultad. Son cambios en el organismo que dicen que se llegó a la menopausia.

-¿Qué se debe hacer?
-Además de maquillarse y vestirse bien, hay que colocar en la agenda anual un perfil  lipídico, una mamografía de buena calidad hecha en centros reconocidos, una densimetría ósea, una ecografía vaginal para evaluar endometrio y ovarios y un perfil tiroideo.


PLANETA FEMENINO | EMIGRANTES

Motivadas
La ONU realizó un estudio donde revela que unos 90 millones de mujeres viven fuera de sus país de origen, y  contrario a lo que suceden con los varones, ellas están cada vez más motivadas, por razones de superación personal o cargas familiares. "La mujer y la migración internacional" revela que se calcula en la actualidad que el porcentaje de mujeres inmigrantes alcance 51%.
Algunas estadísticas del estudio revelan que se mantiene la tendencia migratoria ascendente de las mujeres, que suponen ya el 54% de los inmigrantes documentados en Estados Unidos, el principal país receptor.


 Fuentes de ingresos
El subsecretario para Asuntos Políticos y Económicos de la ONU, José Antonio Ocampo,  estacó que "cada vez más la inmigración de las mujeres es de carácter voluntario para mejorar sus oportunidades personales".
Muchas se convierten en las principales fuentes de ingresos familiares o incluso remiten una proporción muy elevada de sus salarios a sus hogares de origen.

 

Shirin Ebadi
Experta en leyes

Ella es una mujer de logros excepcionales, especialmente por desempeñarse en un país donde el rol de la mujer está subyugado por la religión y la política a labores prácticamente anónimas, en un sentido, secundarias.

Ebadi nació en la ciudad de Hamadán, en Irán, el 21 de junio de 1947. Su familia se mudó a la capital, Teherán, cuando ella era todavía muy pequeña.

En 1965, Ebadi entró en el Departamento de Derecho de la Universidad de Teherán y participó en el examen de admisión para jueces justo después de su graduación, en 1969.

Al mismo tiempo continúo sus estudios en la universidad. En 1975, se convirtió en la primera mujer en la historia de la ley en Irán en liderar una rama del Poder Legislativo.

Sin embargo, con el advenimiento de la Revolución Islámica en Irán (1979), Ebadi fue asignada a una posición de menor jerarquía, como secretaria de la misma rama del Poder Legislativo que antes lideró. Los clérigos musulmanes que tomaron el poder insistían en que las mujeres tenían prohibido la acción de juzgar en el islam.

Gracias a las protestas de Ebadi y otras mujeres, fueron elevadas al rango de "expertas en leyes", pero todavía tenían que lidiar con una fuerte discriminación.

Después de aguantar por unos años esa situación, Ebadi decidió dejar su puesto y dedicarse a la práctica privada del Derecho.

Sus esfuerzos para trabajar por su parte no dieron fruto sino hasta 1993, cuando tuvo la oportunidad de abrir su propio bufete.

El tiempo que estuvo sin trabajar lo dedicó a escribir artículos y libros que la hicieron conocer públicamente.

Como abogada, Ebadi se ha dedicado a fortalecer legalmente los derechos de las mujeres y los niños en Irán y ha defendido casos de figuras disidentes y liberales. Entre éstas figura el famoso caso de una pareja de intelectuales disidentes asesinada por empleados del Ministerio de la Defensa de Irán.

El 10 de octubre de 2003, el Comité Noruego del Premio Nobel galardonó la labor de Ebadi al concederle el Premio Nobel de la Paz. Asimismo, Ebadi ha recibido en los últimos años más de una decena de doctorados honorarios de diferentes universidades alrededor del mundo.

 

 
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