ELVIA GOMEZ
EL UNIVERSAL
Brasil ha sido el pilar fundamental para el sostenimiento
de Hugo Chávez Frías en el poder y para el cumplimiento
de sus objetivos en materia de política exterior y
de proyección de su plan multipolar y antinorteamericano,
afirmó la ex embajadora Lourdes Molinos Abreu, durante
la presentación del estudio "Geopolítica: La Política
Exterior del régimen del presidente Hugo Chávez",
que forma parte del estudio global Autocomprensión
de Venezuela, desarrollado por "Liderazgo y Visión".
En un foro realizado ayer, el estudio explica que la
alianza de Venezuela con el gigante del sur, a la que
se suma Argentina, sólo se mantendrá en la medida
en que Venezuela siga reportándole a ambos socios
beneficios materiales.
En su relación comercial, Chávez no se preocupa
por mantener los equilibrios, al punto que el propio
Lula habría advertido que de no revertirse esa
"tendencia tan asimétrica" la alianza se dañaría.
En el año 2005 _dijo Molinos_ la balanza comercial
de Brasil y Venezuela resultó deficitaria para
nuestro país en 1,7 millardos de dólares.
En el caso concreto de Lula da Silva, éste
se beneficia de los ingentes ingresos que le reporta
su alianza con Venezuela sin perjudicar en lo absoluto
sus nexos diplomáticos y comerciales con los
Estados Unidos, mientras el mandatario brasileño
tranquiliza a los grupos izquierdistas más
radicales dentro de su país con su proximidad
política con Hugo Chávez.
Al mismo tiempo, Chávez ha tenido el apoyo
del presidente de Brasil para crisis puntuales
como el paro petrolero, la creación del Grupo
de Amigos y la Mesa de Negociación y Acuerdos
en 2003 y 2004 y para la defensa de su legitimidad
al frente del Gobierno. Además, ha sido Lula
el único mandatario visitante que no se ha
reunido con los grupos de oposición.
La ex embajadora realizó el análisis
de la política exterior de Hugo Chávez
que, según su estudio, tiene dos grandes
objetivos: la permanencia en el poder del régimen
y del mandatario y la implantación y desarrollo
de un modelo de Estado basado en la Revolución
Bolivariana y el Socialismo del Siglo XXI.
Como comentaristas de la exposición
central de Molinos estuvieron la profesora
universitaria Elsa Cardoso y el ex vicecanciller
Adolfo Raúl Taylhardat. Cardoso resaltó
que existe un cambio profundo de Venezuela
como referencia geopolítica y que el
uso del recurso petrolero como "premio y castigo"
es una ruptura con la tradición, en apenas
siete años. "Lo que hoy se proyecta como
la identidad venezolana desde el Gobierno
es otra cosa", afirmó.
Al igual que el petróleo, Cardoso
destacó que conceptos como integración,
seguridad y democracia también han
dado un giro en el discurso que redefine
las categorías conocidas. Taylhardat,
también ex embajador en la ONU, ratificó
su tesis de que el gobierno de Chávez
no tiene política exterior y destacó
que en el preámbulo de la Constitución
y en todo un capítulo está diseñada
una política exterior que no se cumple.
El análisis abarcó las relaciones
diplomáticas en general, incluyendo
los nexos con Estados Unidos, España,
y bloques como los países árabes
miembros de OPEP; Irán, Francia,
China, India y Rusia, así como los
mecanismos de lo que llamó "diplomacia
paralela" con la red internacional de
apoyo y los círculos bolivarianos
en el exterior que tiene como fin ulterior
"el desmoronamiento del imperio del norte",
dice el estudio.
Lourdes Molinos en su exposición
señaló además que Lula
da Silva obtiene beneficios adicionales
en su alianza con Chávez, como
el fortalecimiento de Brasil como el
hegemón del sur que lo coloca en
mejores condiciones ante el hegemón
del norte, mientras en lo personal,
como dirigente político, se fortalece
como conciliador. Pero destacó
que la alianza con Venezuela "no le
impide al Gobierno de Brasil aplicar
medidas económicas totalmente ortodoxas
y no tiene que aliarse con un sistema
multipolar ni de exclusión de los
Estados Unidos".
De hecho, dijo que mientras ya Brasil
se declaró autosuficiente en
materia energética, ese gobierno
la única objeción que ha
puesto a suscribir un acuerdo bilateral
de libre comercio con los Estados
Unidos ha sido que la agenda presentada
por el Norte no le beneficia en cuanto
a generar empleos, pero de cambiar,
podría reconsiderarse.