TEODORO O JULIO, estoy seguro de que cualquiera de los dos representaría
una mejor alternativa como presidente para nuestro país
que el actual, pero al no conocerlos mucho, no me resulta fácil
elegir entre los dos.
No obstante, si hoy tuviera que votar por uno o por otro,
me inclinaría a hacerlo por Julio, así sea sólo
por cuanto presiento que debemos darle la oportunidad a una
nueva generación de adquirir la experiencias que les
puedan orientar en el qué hacer del mañana, en lugar
de limitarnos a aprovechar las experiencias del qué no
hacer del ayer.
Si Teodoro se resiente con esta opinión mía,
déjenme asegurarle que más me resiento yo ya que,
en realidad, mi voto por Julio, más que un voto de
confianza en él, representa un voto de desconfianza
en mi propia generación, si para hacerme perdonar por
Teodoro, con sus 74 años, le doy espacio en la mía
de los 55. Es más, por cuanto a veces me parece que
a Julio justamente le hace falta algo del ímpetu de
juventud, del cual aún algo tiene Teodoro, hoy también
me gustaría ver entre las opciones a unos dirigentes
menores de 30 años, por supuesto siempre y cuando sepan
demostrar la suficiente madurez de no ignorar totalmente
los consejos de sus viejos.
Meditando sobre el tema, de repente pensé que hasta
mi propia hija Mercedes Christina, de 23 años y que
estudia economía en el exterior, podría ser
mejor como Presidente que Julio o Teodoro, cuando lo que
se necesita es resolver un rollo de dimensiones desconocidas
por todos y lograr ubicar a Venezuela de manera honrosa
en el mundo actual, sin que se muera en el intento. Y,
como Mercedes Christina, debe haber muchísimos otros
jóvenes venezolanos más.
En tal sentido, quienes quieran que las próximas
primarias multipliquen las voluntades y no se reduzcan
al simple conteo de las existentes, deben reflexionar
que nuestra triste actualidad puede que se combata mejor
con futuros que con pasados, por lo que deben buscar
añadir a la lista de candidatos, unas opciones
bien jóvenes. Eso sí, que no sean de los que
dividen automáticamente al país en un nosotros
y ellos, ni de los que sólo andan copiándose
una carrera politiquera.
Jóvenes, parafraseando el tango, para que nuestra
vida en el ayer no nos detenga en el pasado... ¡Anímense!
De ustedes es la Venezuela del mañana, lamentablemente
nosotros ya gastamos la Venezuela del ayer. Eso sí,
cuando lleven a Venezuela a la cúspide... no
se olviden de Teodoro, ni de Julio, ni de su servidor.
kurowski@telcel.net.ve