ANA MARIA HERNANDEZ G.
EL UNIVERSAL
Maruja Muci presenta esta noche formalmente su disco Dreaming
in Caracas, en el que confluye una pléyade de músicos
y arreglistas como Gonzalo Micó, José Manuel Pinto,
la batería de Willy Díaz y del "Pavo" Hernández,
el bajo de Michael Berti _probablemente una de sus últimas
participaciones en grabación_, Laurent Lecuyer, un remix
de Adrian Holtz, el arpa clásica de Anette León
y la teorba (instrumento de cuerdas antiguo, parecido a un
laúd de sonido más grave) de Rubén Riera, entre
otros.
Evidentemente acompañarán a Maruja otros músicos,
pero el sonido y los arreglos quedarán intactos.
"El disco ha gustado porque ha atendido a un público
que estaba desatendido por artistas nacionales", dice.
En algunas emisoras ha sonado, como en el Ateneo de
Caracas y en CNB, asegura.
Sobre los "cuarto bates", señala que "honestamente
eso fue obra de los arreglistas, Gonzalo Micó
y José Manuel Pinto. Se convocó a ese gentío
y atendieron su llamado, así los conocí.
Yo quiero un cello, yo quiero un arpa, la teorba me
llegó, no la propuse".
Muci estudia canto con Florentina Adam, desde 1993,
luego de decidir que cantar es lo que más le
gusta. Tras participar con José Luis Pardo,
uno de los Amigos Invisibles (quien además
es su primo visible), decidió que podría
probar suerte en la discografía y hacer su
sueño realidad.
"Me dije: mi voz sirve, la verdad, así que
voy a hacer mi sueño. Todo lo que he querido
en mi vida es oír mi voz en una producción
bien hecha, profesional, y ¿sabes qué?,
las cosas son haciéndolas".
En el espectáculo, a diferencia del disco,
"hay un tema mío que no voy a cantar porque
es muy melancólico (I'll be gone), pero
escribí otro que sí voy a cantar,
un merengue caraqueño, y está chévere.
Tengo varios temas que he ido haciendo con ciertas
influencias de letras, en lenguaje sencillo
sin caer en la estupidez, sin tantas fiorituras,
sin tantos dramas. Escribo mucho, pero la música
me medio frena un poco, para eso pido una ayudita",
explica.
Otra canción, Love is in the air, pasó
por varios cambios antes de llegar al CD.
"Fue un tema que pegó en el 79, en las
carteleras de la música disco, como por
dos meses de primer lugar. Yo no podía
pretender hacer un versión que de alguna
manera compitiera con un tema tan emblemático
como ese. Las versiones tienen que ser enfoques
diferentes, un tratamiento distinto. En el
disco no hay nada ridículo. Puede ser
que te guste o no. Todo es digno, bien hecho".
Los temas que canta Maruja la definen,
aunque ella prefiere decir que tiene influencias
variadas, "me gustan tantas cosas. Si el
sentido común no me hubiera funcionado
hubiera cantado hasta salsa en el disco.
Es un CD bien variado. Hay tres temas míos,
está Caramba de Otilio Galíndez,
bello, melancoliquísimo, tan ingenuo
y simple que su belleza radica allí.
¿Cómo traigo Caramba? Rubén
Riera trabaja con Gonzalo Micó, y cuando
oí aquel instrumento... la teorba lo
metía en la onda en cuanto a sonidos
del disco, le había quitado las alpargatas
a Caramba". Así, con sus propuestas,
Maruja ya vendió las primeras mil doscientas
copias, "increíble porque no he hecho
nada de propaganda".
Algo similar pasó con Fly me to
the moon, que la cantante quería
con un arpa. "Quedó bella, el trabajo
con Anette León fue increíble,
ella gozó, recuerdo que le dije "pon
a sonar esa arpa, no te pongas tímida",
puntualizó.
amhernandez@eluniversal.com