Lluvia, sol, accidentes, averías, adelantamientos y
drama, mucho drama. El Gran Premio de Hungría deparó
un espectáculo conmovedor que dejó satisfechos a
la mayor parte de los pilotos, pero sobre todo a los aficionados.
Dejó de ser la convencional carrera bajo el dominio de
la escudería de turno más potente, para abrir paso
a la más interesante lucha por el titulo de este año
entre el actual campeón Fernando Alonso y el siete veces
ganador, Michael Schumacher.
Ganó Jenson Button, seguido por Pedro de la Rosa y Nick
Heidfeld en un sorpresivo Gran Premio. Los desterrados Alonso
y Schumacher renacieron desde sus atrasadas posiciones de
salida (ambos habían sido penalizados). El español
adelantó a 14 vehículos en 20 vueltas, incluidas
dos veces a su gran rival, Schumacher. De tener la carrera
perdida pasó a tenerla ganada, pero un problema mecánico
le hizo abandonar. Por su parte Schumacher estaba hundido
en la clasificación pero ya con la pista seca, se situó
segundo con Alonso fuera. Terminó también fuera
de carrera por el desgaste de sus neumáticos, detallo
DPA.
Más de nueve millones de personas vieron la carrera
en Alemania y casi 500 mil espectadores dejaron a un lado
la playa para plantarse ante el televisor en España.
Las cuotas de audiencia podrían ascender aún más
de cara a las cinco carreras que faltan. Sólo diez puntos
separan a Alonso, líder, de Schumacher, por lo que la
emoción por el título está asegurada.
Fotos: Efe y Reuters.
Montaje: Vannesa H.