El Movimiento de Países No Alineados (NOAL) perdió su razón de ser con el fin de la Guerra Fría, y la ruta que quiere imprimirle la presidencia de turno cubana tergiversará su sentido antipolarización, considera la internacionalista María Teresa Romero.
"Tal y como está concebido en este momento, y como lo pretenden transformar algunos de sus miembros, sobre todo Cuba, Venezuela y Bolivia, (el NOAL) es completamente desfasado", apunta.
"Nace en el marco de la Guerra Fría para hacer balance y optar por una tercera vía entre el bloque soviético y el bloque estadounidense. Acabada la Guerra Fría, en 1989, lo que quedaba del Movimiento debió revigorizarse en el sentido de volverse realmente no alineado", comenta la analista.
Según Romero el NOAL debería "tener un peso específico y tratar de minorizar las crisis tan complejas que se están dando en el mundo. Pero ese no es el camino que quieren darle los presidentes Hugo Chávez, Fidel Castro y Evo Morales. Más bien pretenden una parcialización o alineamiento del bloque que no sea realmente no alineado, sino todo lo contrario. Que sea más un bloque de izquierda radical contra Estados Unidos".
Señala que la posición "no ayuda a la revigorización del movimiento" original.
Cree que "muchos de esos 118 miembros quisieran realmente que hubiese una nueva fuerza en el Movimiento hacia un no alineamiento y para servir a actualidades mundiales, no hacia una parcialización o hacia ir en contra de EEUU".
Agrega que otros miembros no comparten las posiciones de Cuba, Venezuela o Irán, que "quieren que el movimiento tenga una declaración clara en contra de Estados Unidos y en apoyo a Venezuela y a Irán"
Vaticina que los países contrarios a Cuba "terminarán quizás quedándose en el Movimiento de forma pasiva, indiferente, que a largo plazo puede provocar una fragmentación severa" del NOAL. _MLB