GONZALO RODRÍGUEZ
EL UNIVERSAL
"Estoy muy feliz. Sé que lo hizo por mí". La frase es de Magglio Ordóñez hijo, el aficionado que celebró con más júbilo el par de cuadrangulares con que su padre cumplió su sueño de jugar una Serie Mundial.
Fue un día especial para la familia Ordóñez, con la emoción a flor de piel tras el triunfo.
Las lágrimas recorrieron el rostro del mayor de la descendencia del bigleaguer de los Tigres, tras ver a su padre dar la vuelta al campo con el bambinazo que significó la estocada final a los Atléticos de Oakland en la Serie de Campeonato de la Liga Americana.
"Es el mejor cumpleaños que pude soñar. Mi papá va a la Serie Mundial; y la va ganar", pronosticó el infante.
"Yo le dije a Magglio (padre) que éste iba a ser el año", expresó conmovida Daggly, la esposa del jardinero de los bengalíes y que también desde la tribuna fue testigo de la gesta de su marido.
"Este es el año. Definitivamente. Ahora lo sabemos. Vamos todos juntos en el mismo camino. Él trabajó muy, muy duro. Y no fue fácil porque venía de pasar cosas muy fuertes", agregó la señora Ordóñez.
Como un enjambre de abejas, los compañeros de Ordóñez lo rodearon en la celebración del título, desparramados por el césped del Comerica Park. Sin duda, una sana revancha para el criollo que vivió en 2004 y 2005 quizás el peor bienio de su carrera en las Grandes Ligas.
Una lesión en la rodilla derecha limitó su actuación a 52 partidos con los Medias Blancas de Chicago hace dos zafras; una hernia en la espalda estorbó un año después, cuando firmó el contrato más alto en la historia del la novena de la "Ciudad del Motor": cinco años por 75 millones de dólares.
Antes de los entrenamientos primaverales de 2006 no eran halagadoras las expectativas sobre las posibilidades de Detroit en la campaña, luego de años con récords perdedores, incluido el tope para la Americana de 119 reveses en 2003.
Todo eso se borró con el cuadro ganador que pintó la novena dirigida por Jim Leyland, en el cual Magglio colocó una de las mejores pinceladas con su par de estacazos del cuarto duelo contra Oakland.
"Estuve muy relajado todo el tiempo", contó del turno decisivo frente a Huston Street, el cerrador de Oakland. "Fue un buen pitcheo. Sólo hice swing", dijo el patrullero, cuya recuperación quedó demostrada con las 24 veces que se voló la valla en la temporada.
Es tiempo de celebración para Magglio, su familia y Detroit.