María Elena Matheus
Especial para El UNIVERSAL
Washington.- Desde hace 15 años, el líder
cubano Fidel Castro ha muerto unas 20 veces y resucitado.
El pasado sábado 21 de octubre, el último fallecimiento
del líder antillano fue reportado en la capital estadounidense
por fuentes bien informadas desde Venezuela.
La información, no confirmada por el Gobierno de Cuba,
fue reforzada por un supuesto viaje precipitado del presidente
Hugo Chávez a la isla caribeña.
Otto Reich, ex subsecretario de Estado para el Hemisferio
Occidental y ex embajador de Estados Unidos en Venezuela,
analizó las ventajas que tendría "la desinformación
emanada del régimen cubano sobre la muerte de Castro",
para luego desmentirla y así debilitar la credibilidad
de sus opositores.
Fuentes confiables desde Venezuela dieron a conocer en Washington
que el presidente Chávez viajó el sábado a
La Habana para despedirse del comandante. Este viaje no ha
sido confirmado por la Embajada venezolana en Estados Unidos.
"Si las informaciones de la gravedad de la enfermedad de
Castro son verdad, y está cercano a su fin, el Gobierno
cubano tratará de utilizar todos los trucos posibles
para mantenerse en el poder", advirtió Reich en su columna
del diario floridano The Miami Herald.
Reich añadió que los norteamericanos tampoco deberían
caer "en este patrón de engaño, como el de rumores
de que el Gobierno de Estados Unidos ha iniciado conversaciones
secretas con el régimen de Castro (en este caso de Raúl)".
Medios internacionales reportaron que Castro no se recuperó
del estado de coma en que se encontraba desde el 18 de octubre
debido a un cáncer estomacal que "no pudo ser extraído",
opinó una fuente médica.
A comienzos de este mes de octubre, la revista Time
publicó que el mandatario cubano sufría de cáncer
terminal. Pero Raúl Castro, presidente encargado de Cuba,
negó esta versión.
Según el análisis de Reich, los rumores y resurrección
de Fidel fueron iniciados hace 15 años como un esfuerzo
organizado de "desinformación" del Gobierno cubano para
desmoralizar a la oposición en Cuba y fuera de la Isla
,y "disuadir a los opositores de planificar acciones antigobierno".
Reich contempló también que la difusión de
la muerte de Castro permitiría a la policía secreta
de Cuba "monitorear la reacción ante los rumores de muerte
entre el círculo político y militar interno en Cuba,
para ver quién trataría de aprovecharse de un posible
vacío de poder" en la Isla.
El pasado miércoles, el presidente de Brasil, Luiz Inácio
Lula da Silva, dijo que, aunque amaba la Revolución cubana,
era una lástima que Castro no hubiese democratizado la
Isla "mientras estuvo con vida". El mismo día, el mandatario
brasileño se corrigió.