El tradicional enfrentamiento entre la izquierda y la derecha
signó el debate en el Parlamento Europeo que ayer terminó
aprobando una resolución a propósito de la no renovación
de la concesión a RCTV, que recuerda al gobierno
de Hugo Chávez "su obligación (de) respetar y hacer
respetar la libertad de expresión, la libertad de opinión
y la libertad de prensa, obligación establecida en su
propia Constitución, en la Carta Democrática Interamericana,
en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos
y en la Convención Americana sobre Derechos Humanos,
de los que es parte signataria".
Para el momento del debate sobre RCTV, el Europarlamento
mostraba un hemiciclo semivacío -precisó AFP- con
apenas 65 de sus 785 miembros. La moción se aprobó
con 43 votos del Partido Popular Europeo (PPE), el grupo Liberal
(ALDE) y el soberanista Unión por la Europa de las Naciones
(UEN), mientras que los Socialistas, la Izquierda Unida y
los Verdes sumaron 22 votos en contra.
Este último bloque había presentado una propuesta
alternativa que no se debatió, que instaba a las autoridades
venezolanas a velar por el pluralismo informativo, pero sin
enjuiciar su actuación en el caso RCTV, citó Efe.
Hubo acusación por parte de los Verdes que desde España
se fragua una campaña contra Chávez, afirmó
la italiana Mónica Frassoni, quien abogó por propiciar
el diálogo. El polaco Marcin Libicki y el inglés
Daniel Hannan (PPE) compararon la situación de la libertad
de expresión en Venezuela con la época del comunismo
en Europa del Este. El español Manuel Medina (PSE) dijo
que en Venezuela hay libertad de prensa y el país goza
de un régimen democrático. El comunista Giusto Catania,
dijo que en Venezuela no se viola ningún derecho y RCTV
apoyó el golpe, afirmación ésta que fue desmentida
por el portugués José Ribeiro (PPE), quien dijo
que "ninguna acusación ha sido probada".
La moción añade que el fin de las transmisiones "priva
a gran parte del público de una información pluralista"
y atenta contra la existencia de un "contrapoder", así
como reclama "un trato jurídico igual para todos los
medios de comunicación, públicos o privados, con
independencia de toda consideración política o ideológica"
y dice que el fallo del TSJ "no ha respetado el plazo". "Lamenta
profundamente la nula predisposición al diálogo"
del Gobierno. También expresa su preocupación por
los empleos de los 3 mil trabajadores. EG