ESTEBAN ROJAS
ENVIADO ESPECIAL/EL UNIVERSAL
San Cristóbal.- "Estás entrando a territorio
vinotinto" anuncia una pancarta a la entrada del hotel Valle
de Santiago, lugar de concentración de la selección
nacional de fútbol que participará desde el martes
próximo, como anfitriona, en la Copa América Venezuela
2007.
La instalación se convirtió en la casa de los 23
jugadores que mantiene concentrados Richard Páez para
la cita continental, un lugar con un aspecto muy distinto
al de los gigantescos hoteles de cadenas internacionales,
aunque con una atención de primer nivel. Ofrece lo necesario
a un grupo que se prepara para un compromiso que cambia la
historia del fútbol nacional.
Mientras, los fanáticos esperan día a día
congregados a las puertas, por un autógrafo o una fotografía
de sus jugadores favoritos.
Ubicado en la urbanización Santa Inés, cuenta con
27 habitaciones, sala de conferencias y un comedor con capacidad
para 40 personas. No hay grandes lujos, pero su amigable arquitectura
da esa sensación de tranquilidad que Páez busca
para los suyos de cara al torneo.
Su nombre, además, es un permanente recordatorio de
que se está en San Cristóbal, donde el fútbol
tiene un espacio muy especial. El Valle de Santiago fue el
lugar donde se fundó la ciudad el 31 de marzo de 1561.
La estadía de la selección nacional se ha convertido
en todo un acontecimiento.
"Nos sentimos muy orgullosos de formar parte de la Copa América
al recibir a nuestra selección", declara Francisco Celis,
gerente general del hotel.
"Queremos que se sientan como en casa y creo que lo estamos
haciendo", afirma el ejecutivo.
Los jugadores se hospedan por pareja en habitaciones dobles,
como es costumbre durante las concentraciones, algo que busca
reforzar la convivencia entre los integrantes de la vinotinto.
Durante la Copa el hotel recibe exclusivamente a la vinotinto,
quedando solamente tres habitaciones libres para la directiva
y el personal.
Para ellos quedará el sello de haber sido la casa de
la selección en esta cita histórica.
Máxima seguridad
El hotel se encuentra permanentemente custodiado por 20 efectivos
de la Policía Militar y el acceso se encuentra restringido,
a petición del cuerpo técnico de la selección,
que quiere mantener a los futbolistas aislados del ambiente
de euforia que se respira en las calles y 100% concentrados
en el desafío que viene.
Pero no todo es vigilancia, porque unos cuantos efectivos
de seguridad se toman un tiempo de vez en cuando para ser
un fanático más.
Cuentan con balones de la Copa América en los cuales
van recolectando la firma de los 23 jugadores -24 si se incluye
al descartado "Miku" Fedor-, un recuerdo de los días
que les ha tocado compartir con la selección.
esrojas@eluniversal.com