ELKIS BEJARANO DELGADO
EL UNIVERSAL
Las 700 familias que habitan en el barrio La Pedrera deberán
preparase para el inminente desalojo masivo, debido el deslizamiento
acelerado del talud que mantiene en vilo a los habitantes.
Ya se han desplomado 39 viviendas, se fracturó la vía
principal, y en el tercer plan la tierra se desliza permanentemente.
La Pedrera está compuesta de siete sectores, llamados
planes. Se pudo conocer que los afectados son del segundo
al séptimo plan; pero que también el primero deberá
salir a mediano plazo, por lo que el alcalde de Libertador,
Freddy Bernal, decretó la emergencia que prohíbe
que se realice cualquier tipo de construcción.
La Alcaldía y el Ministerio para la Vivienda y el Hábitat
preparan los refugios del municipio Guaicaipuro y el del Centro
de Alistamiento Militar, Ceamil, en Los Teques, donde se podrán
alojar unas trescientas familias, pero no es suficiente para
cubrir a toda la población afectada. Algunos habitantes
han planteado utilizar unos galpones sin uso que están
en la parte baja de Antímano, que eran de una empresa
de pasta. Y también unos espacios en La Yaguara que servirían
para recibir a familias damnificadas.
Silfredo Zambrano, presidente de la Corporación de Servicios
Municipales de Libertador, asegura que, de acuerdo con la
experiencia que han tenido con los refugios, recomienda el
uso de los espacios custodiados por militares.
La lluvia del sábado en la noche aceleró el movimiento
en el talud; por lo que ahora ni los rústicos atraviesan
hacia la parte alta del sector, ya que la vía terminó
de fracturarse, se hundió por un lado y se levantó
en los extremos.
Un grupo de jóvenes habitantes de los planes 5 y 6,
durante la mañana de este domingo intentaron rellenar
el vacío que quedó en la calzada con la esperanza
de reactivar el paso vehicular; pero la diferencia entre ambos
lados es tan elevada, que la tarea se hizo imposible.
Ante el reclamo de la falta de agua, la Corporación
de Servicios Municipales de Libertador y MinVivienda llevaron
cinco camiones cisterna para llenar los tobos y tanques de
los que aguardaban. También se conectó una manguera
de mil metros para llevar agua hasta las zonas más altas.
Además se entregaron bolsas de comida a aquellas familias
que se quedaron sin vivienda, por lo que fue necesario la
participación de los consejos comunales.
Desde que se inició la demolición de las viviendas,
hace una semana, el polvo no ha cesado; por lo que las personas
han comenzado a padecer de afecciones respiratorias.
Nancy Pereira asegur´o que su nieta tuvo que ser nebulizada
porque sufre de asma.
Zambrano afirmó que, por la petición de los habitantes,
hoy se instalará un módulo de salud para atender
al sector.