ANDREÍNA GÓMEZ
NATALIA MATAMOROS
ESPECIAL PARA EL UNIVERSAL
Los Teques.- Colocar la firma de un "crew" (autodenominación
del grupo de rebeldes pintores de spray), dejar estampado
un diseño en el más alto muro de un edificio y dejar
la huella en vallas publicitarias y hasta en avisos de obras
del Metro se ha vuelto el más duro reto para graffiteros
de Altos Mirandinos.
En San Antonio y varios sectores de Los Salias no quedan
portones para ser rayados. No hay santamaría ni postes
ni tanquillas de electricidad que se salven de las marcas
que profieren los exponentes del arte urbano, cuyos grafismos
no siempre son la mejor expresión del talento de sus
autores.
Cms, gsc, 243, aaa, atc, jmc, lcf, tfk, sea, mav, cav, fl,
ses, asp, sp y anv, entre otros, se han convertido en una
avalancha de marcas con spray, marcador y hasta de brocha
gorda que mantienen invadidos los espacios públicos visuales
de ambos municipios. Desde hace más de dos años
las autoridades de Los Salias y Carrizal han optado por "prestar"
los muros de las obras públicas para que los jóvenes
artistas plasmen sus diseños, en un intento por canalizar
inquietudes de expresión plástica de los clanes
de graffiteros.
Sin embargo, las denominadas paredes "legales" resultan insuficientes
para un numeroso grupo de jóvenes, que al parecer tienen
como objetivo perpetuar la condición de vandalismo de
esta expresión urbana.
El subcomisario de Polisalias, Miguel Moscarella, se ha visto
en la obligación de atender reclamos de padres que van
en defensa de jovencitos que son pescados "en flagrancia".
No hay penalización alguna para los autores del daño
al patrimonio. Aún así, los efectivos han decomisado
materiales, en un intento por sentar bases de algunas normas
que ayuden a control a estos rayadores de oficio.