MAYELA ARMAS H.
EL UNIVERSAL
La regulación fijada a los arrendamientos desde mayo
del año 2003 ha impactado en el mercado de alquileres
y cada vez son menos las viviendas que están destinadas
a la renta.
Según cifras de la Cámara Inmobiliaria Metropolitana,
al cierre de febrero de este año de la oferta de inmuebles
que se registraba en el mercado, 79% fue para la venta, mientras
que 21% fue para el arrendamiento.
En 2003 las proporciones eran diferentes. En aquel período
67% de las viviendas disponibles estaban previstas para la
venta, mientras que 33% era para alquileres. En ese sentido,
el comportamiento registrado en los últimos cinco años
muestra que la oferta de los inmuebles para alquilar ha registrado
una reducción de 36% en Caracas.
Sobre el mercado pesa el control, el cual estableció
que los cánones de arrendamiento deben estar sobre la
base de los registrados en noviembre de 2002.
Mayores precios
Ante el comportamiento presentado en el sector, los propietarios
de apartamentos que deciden alquilar imponen sus condiciones
y esa situación ha implicado ajustes en los precios.
Cuando la vivienda está alquilada el decreto de congelación
impide que durante ese lapso se haga un incremento en el precio;
no obstante, en la práctica los dueños firman contratos
por un lapso de 12 meses. Cuando el mismo se vence, se prepara
otro contrato en el cual se ajusta el precio del alquiler.
Los representantes del sector indican que hay personas que
no aceptan los términos, pero hay otras que sí corren
el riesgo ante la falta de opciones que existen en el mercado.
Las cifras presentadas por el sector inmobiliario al cierre
del pasado año señalaban que el valor promedio de
las viviendas se ubicó en 56,25 bolívares fuertes
(antes 56.250 bolívares) el metro cuadrado. El costo
más alto de los alquileres alcanzó los 75 bolívares
fuertes (antes 75.000 bolívares), mientras que el valor
más bajo, que corresponde a las zonas populares, se ubicó
en 37,5 bolívares fuertes (antes 37.500 bolívares).