En la noche del 18 de noviembre de 2004, la camioneta donde se desplazaba el fiscal Danilo Anderson explotó en la urbanización Los Chaguaramos de Caracas. De inmediato las autoridades sospecharon que el atentado fue en respuesta a las investigaciones que llevaba el funcionario, entre las cuales figuraban las relacionadas con los hechos de abril de 2002.
Semanas después de la muerte fueron detenidos por la policía los comisarios retirados Otoniel, Rolando y Juan Bautista Guevara, señalados de participar en los hechos. Asimismo fallecieron, en circunstancias también extrañas Juan Carlos Sánchez y Antonio López Castillo, otros dos sospechosos más de ejecutar el asesinato.
A mediados de 2005 el Ministerio Público dijo tener un testigo que "había visto, oído, tocado y palpado" la organización del atentado, el cual buscaba generar una conmoción que justificara una intervención militar extranjera en Venezuela.
En diciembre de 2005, los comisarios Guevara fueron condenados a 30 años de cárcel.
A finales de 2006, la Fiscalía solicita la captura de Nelson Mezerhane, Patricia Poleo, Salvador Romaní hijo y Eugenio Áñez, por participar en la planificación del atentado. Sin embargo, en diciembre de ese mismo año el entonces fiscal general admitió no tener pruebas suficientes para llevarlos a juicio y por eso los dejó libres. JFA