ELVIA GÓMEZ
EL UNIVERSAL
La dinámica de la política nacional, a veces demasiado
cambiante, arrolla a los artífices de las estrategias
y este parece ser uno de los factores que, en el caso particular
del partido Un Nuevo Tiempo (UNT), está generando escozor
e incide en el cuadro general de la oposición, en el
entendido de que una docena de partidos pactaron para presentar
candidaturas unitarias en todo el país.
Uno de los factores que ha causado inquietud en los últimos
días fueron unas declaraciones del gobernador de Zulia,
Manuel Rosales, en las que éste se hace eco del presidente
Hugo Chávez, y acusa a sus pares de la oposición
de haber caído en la "candidaturitis".
Según el cronograma oficial aprobado por el Consejo
Nacional Electoral (CNE), el período oficial de postulación
de candidatos para las elecciones regionales de noviembre
será entre el 5 y el 12 de agosto. Sin embargo, según
los cálculos, para mayo ya deberían estar definidas
las candidaturas que cada partido colocará sobre la mesa
para negociar y definir a los casi 360 aspirantes, en el caso
de gobernaciones y alcaldías, sin contar con los cuerpos
deliberantes respectivos.
A esta situación se suma, como ya se ha advertido, la
limitación que imponen las inhabilitaciones de la Contraloría
General de la República y la aplicación -con el
consecuente peligro de su interpretación- del Artículo
160 de la Constitución, que podría dejar fuera de
juego a candidatos de oposición con chance de ganar.
Contra el "afán desmedido"
Según un boletín oficial, el miércoles 26
Rosales afirmó en Santa Bárbara del Zulia: "Nosotros
no estamos escogiendo hombres o mujeres para perder elecciones,
sino para ganar (...) Hay que tener calma con los candidatos,
creo que la oposición ha caído en la trampa de la
candidaturitis, esa enfermedad y ese afán desproporcionado
y desmedido de lanzar candidaturas".
El caso es que fue Manuel Rosales quien, en su propio partido
UNT, aupó las precandidaturas de varios de los dirigentes
venidos de Acción Democrática, para que compitieran
con sus copartidarios venidos de Primero Justicia. Esa duplicidad,
que en principio fue un acicate para una militancia adormecida,
semanas después se perfila como un factor que obstaculiza
el camino hacia los acuerdos. Si no hay claridad dentro de
UNT, mal puede Rosales ser el propulsor del concierto en el
resto de la oposición. Ese es el reclamo que ya se expresa
extraoficialmente.
También es objeto de duras críticas la actitud
de Rosales, que reivindica de forma exclusiva y excluyente
para UNT las plazas principales en el Zulia (gobernación,
alcaldías de Maracaibo, San Francisco y Cabimas), donde
otros partidos también tienen aspiraciones. Esta situación
se complica con el rumor, aún no despejado debidamente,
de su posible postulación a la Alcaldía de Maracaibo,
cargo que ya ejerció. Esto está mal visto hasta
por dirigentes de UNT en Caracas.
Según encuestas recientes, la gobernación del Zulia
está asegurada con el candidato, mano derecha de Rosales,
Pablo Pérez. En el caso de la Alcaldía de Maracaibo,
cuando las mediciones se hacen polarizando con el candidato
del MVR, indican que gana la oposición, sea quien sea
el candidato. No sería necesario "el sacrificio" de Rosales
para conservar la plaza.