PEDRO PABLO PEÑALOZA
EL UNIVERSAL
"¡Sigue viva, sigue viva!", exclamó el presidente Hugo
Chávez la madrugada del 3 de diciembre, cuando el oficialismo
sufría su primer luto electoral.
Minutos después de haber escuchado el boletín del
Consejo Nacional Electoral, que daba cuenta de la derrota
popular infligida al proyecto de reforma a la Constitución,
Chávez sentenció: "Quiero que sepan que ni una sola
coma de esta propuesta yo retiro, continúo haciendo la
propuesta al pueblo venezolano, esta propuesta sigue viva,
no está muerta".
Pasados cuatro meses del referendo, podría decírsele
al electorado que "el muerto que vos matasteis goza de buena
salud". El mandatario sienta las bases de un modelo productivo
socialista, sustrae competencias a gobernaciones y alcaldías,
planea la creación de comunas socialistas, base de la
nueva geometría del poder, y defiende la aplicación
de un currículo que exalta el "socialismo bolivariano".
El sociólogo Trino Márquez advierte que, al tratar
de imponer las ideas contenidas en su propuesta de reforma,
Chávez viola los principios fundamentales de la Carta
Magna e irrespeta la voluntad popular.
Márquez considera que "el mandato que recae sobre los
poderes públicos es cumplir con los resultados del 2
de diciembre". El director académico de Cedice señala
que debe exigírsele al Tribunal Supremo de Justicia que
ordene al Ejecutivo y el Legislativo retirar la propaganda
que aluda al socialismo.
"La Asamblea Nacional debe vetar cualquier ley que tenga
un contenido socialista. Temas como la creación de las
comunas y el fortalecimiento de la propiedad social, que generaron
tanto rechazo y resistencia, no pueden incluirse ahora. No
es admisible que la AN pretenda ignorar los resultados del
referendo", enfatiza Márquez.
Sin embargo, el 4 de diciembre pasado el Parlamento aprobó
un acuerdo, presentado por la diputada Desirée Santos
Amaral, donde anunciaba su decisión de "acompañar
al Ejecutivo nacional en su disposición de mantener su
propuesta" de reforma a la Carta Magna.
"Aquí no están planteando modificar las políticas
públicas. Proponen un cambio en el régimen socioeconómico
y sociopolítico, una modificación de la estructura
del Estado venezolano", alerta Márquez.
Veredicto final
El experto en Derecho Administrativo Gustavo Linares Benzo
subraya que Chávez debe respetar el veredicto de los
ciudadanos. "En esta caso estamos hablando de una 'cosa juzgada
popular'. Los juicios se pierden para siempre", destaca.
Durante la discusión que precedió la convocatoria
del referendo, analistas indicaron que varias de las iniciativas
que formaban parte de la reforma podían materializarse
a través de simples leyes y decretos. Como ejemplo se
citaron la reducción de la jornada laboral y el fondo
para los trabajadores no dependientes. Sobre esta posibilidad
aún no se ha pronunciado el Presidente, que ya ha asomado
su intención de meter una "enmiendita" para conquistar
la reelección indefinida.
"Ahora hay que tomar en cuenta el peso de la negativa, que
también tiene un valor jurídico. El pueblo dijo
no", sostiene Linares Benzo, tras aseverar que en este período
no hay más espacios para reformas o enmiendas a la Carta
Magna.
El profesor universitario llama la atención acerca de
la amenaza que representa una "reforma por otras vías".
"Con la nueva geometría del poder, Chávez busca
eliminar toda instancia poderosa entre él y el individuo.
El jefe de Estado pretende eliminar las competencias de municipios
y estados para convertir el país en una confederación
de consejos comunales, instituciones débiles receptoras
de la caridad presidencial".
Linares Benzo asegura que, una vez que los venezolanos manifestaron
su rechazo a la oferta de Miraflores, "lo que propuso el Presidente
no se puede hacer con leyes".