Gregor Blanco, el venezolano 216 en las Grandes Ligas, está
causando un gran impacto en Atlanta. El carisma e ímpetu
que muestra en el terreno de juego han hecho que muchos fanáticos
de los Bravos y periodistas lo comparen con su compatriota
Andrés Galarraga, quien con sus enormes batazos e impecable
defensiva llenó de alegría a toda la ciudad. Y es
una coincidencia que el caraqueño está brillando
en el mismo ámbito donde lo hizo "el Gato".
Blanco, quien conectó su primer extrabase (un doble)
y remolcó su primera carrera en las mayores el pasado
viernes ante los Dodgers de Los Ángeles, no oculta su
felicidad. Estar en las mayores es un sueño para él.
"Estoy muy feliz por mi buen comienzo de temporada. Cuando
debuté estaba muy emocionado, ya que estoy en un gran
equipo, capaz de llegar muy lejos", aseguró el criollo.
Con el bate siempre ha sido oportuno (.385 de average), tal
como lo hizo en Venezuela con los Tiburones de La Guaira ,
sin embargo, sus aptitudes defensivas se han robado el show.
Su guante seguro ha sido blanco de elogios en los últimos
días.
"Sé que soy un buen jugador defensivo, pero sólo
me he enfocado en hacer mi trabajo. Cada vez que sale un fly
mi reto es capturar la pelota. Quiero ayudar a mi equipo a
ganar, sea con el madero o con el guante", aseguró el
joven jardinero, quien se ganó el cupo en el roster de
25 jugadores tras registrar .326 de average, ocho carreras
impulsadas y liderar al equipo en boletos con 11 durante los
entrenamientos primaverales.
Según el portal de los Bravos, Gregor es "un niño
feliz", y no es para menos, compartir con figuras de la talla
de Chipper Jones y John Smoltz, emblemas dentro de la organización,
ha sido un gran privilegio.
"Todavía no puedo creer que esté jugando con peloteros
de tanto calibre", aseguró con una sonrisa. "Principalmente,
estoy honrado de estar al lado de Chipper Jones. Él va
a ser un miembro del Salón de la Fama y sé que puedo
aprender muchas cosas de él. Es asombroso verlos en acción",
añadió.
El principal objetivo de Blanco esta temporada es convencer
al experimentado manager de Atlanta, Bobby Cox, de que es
capaz de brillar en la gran carpa. No será fácil,
pero hasta ahora lo está logrando.
"Tengo que jugar bien para hacerle ver a Bobby que estoy
listo para estar todos los días en el lineup. También
quiero que mis compañeros confíen en mí. Sé
que puedo hacerlo", dijo.
lcgonzalez@eluniversal.com