¿Cuáles son los sabores ?¿Qué se llevan
nuestros chefs de aquí que los hace ser únicos y
exitosos en el extranjero?¿Cuáles son esos sabores
que penetran la memoria, se instalan allí para siempre
y salen a relucir en cada preparación?Hay platos inolvidables.
No hay cosa que detone un recuerdo de manera más vívida
e inmediata que algo que hayamos percibido a través de
los sentidos. En el caso del gusto, los buenos recuerdos vienen
de la mano de buenos sabores. Y esos buenos recuerdos de esos
buenos sabores son parte del equipaje que se llevan nuestros
cocineros al exterior. La cocina de las mujeres de sus casas,
porque en Venezuela tradicionalmente, y hasta hace poco, eran
las mujeres exclusivamente quienes cocinaban.
Los chefs venezolanos se han llevado al extranjero esa sazón casera que deleita. Esa sazón poco pretenciosa, pero auténtica y exquisita. Esa sazón de los sofritos y guisos que constituyen la base de toda buena comida venezolana. Ajo, cebolla y pimentón. Y por encima de todo, ají dulce y cilantro en abundantes cantidades, porque ese dicho de que "bueno cilantro, pero no tanto" aquí en Venezuela no es verdad. El cilantro se usa generosamente y junto al ají dulce constituye el toque único y lo que distingue a nuestras comidas, sabores y texturas.
Nuestros sabores han tomado al mundo. Dondequiera que han llegado lo han hecho para quedarse. La clientela de nuestros chefs en el exterior es mayoritariamente local. Por eso los cocineros de otros países han incorporado nuestros ingredientes a sus recetas. Un mandil catalán que estuvo hace un tiempo de visita en Venezuela descubrió y se "enamoró" del ají dulce, que desde entonces forma parte importante de todos los platos que prepara. Hoy en día tiene como una de sus especialidades la mousse de ají dulce que inventó cuando estaba aquí.
Las recetas de familia son un activo importante de todo cocinero venezolano. Recetas que no tienen nada de raro que hayan sido de la bisabuela, quien a su vez las heredó de una tía abuela. Ellos conocen, experimentan y han mejorado la receta de las hallacas de sus abuelas. La del pastel de polvorosa de las primas. La del chupe de la madrina. La de la torta melosa de la tía. La del quesillo de la vecina. La del dulce de cambur de las tías abuelas. No en balde los libros de cocina más populares en Venezuela son los de recetas caseras.
Nuestros hombres y mujeres de los fogones tienen también fresca la memoria y conocen el poder de las "ricuritas" institucionalizadas, como el Ponche Crema, la Harina Pan, el Toddy, los chocolates Savoy y El Rey y los tequeños de Festejos MAR.
Hablando de postres, estos merecen mención especial. Mi papá decía que somos un pueblo empalagoso y empalagado ¡Con toda razón a los postres los llamamos "dulces"! Cuando nuestro joven chef Alejandro Luna llegó a encargarse del Chocolate Bar del Hotel Langham de Boston, el número de postres se duplicó. Azúcar, azúcar y más azúcar. Chocolate venezolano, el mejor del mundo.
Estoy segura de que estos venezolanos que han tenido éxito lo han alcanzado porque han sabido explotar su memoria sensorial para replicar los sabores de sus recuerdos y así crear nuevos recuerdos en sus comensales. Y estoy segura también de que ese "toque" se debe principalmente al uso del cilantro y del ají dulce en los platos salados y a ponerle mucha azúcar a los postres.
Si tuviéramos que definir el sabor de nuestros recuerdos, estos llevarían mucha azúcar, mucho cilantro y mucho ají dulce... ¡los ingredientes del éxito de nuestros chefs!.