MAYELA ARMAS H.
EL UNIVERSAL
Aunque las regiones cuentan con tres fuentes de financiamientos
para atender sus gastos de funcionamiento y las inversiones,
poco a poco el gobierno central le ha estado creando un cerco
financiero.
Mediante las reformas a los marcos legales las transferencias
son menores y ahora con el tributo a los precios extraordinarios
del crudo y la reducción del aporte de impuesto sobre
la renta, las regiones dejarán de percibir menos recursos,
y se estima que este año no contarán con 1.100 millones
de dólares.
Las gobernaciones y alcaldías se nutren del situado
constitucional (20% del ingreso ordinario), la Ley de Asignaciones
Económicas Especiales (25% de lo recaudado a través
de los tributos de la Ley de Hidrocarburos y la Ley de Minas)
y el Fondo Intergubernamental para la Descentralización
(15% del impuesto al valor agregado).
Sin embargo, desde el año 2006 existe una redistribución
de lo que se contempla a través de LAEE y Fides, debido
a que 30% de ese dinero se le tiene que traspasar a los consejos
comunales. Esa modificación implicó destinar menos
fondos a las gobernaciones y las alcaldías.
Si bien en cada ejercicio se asigna, vía presupuesto
más dinero a las regiones, la redistribución de
los fondos afecta. Pero esos ajustes no son los únicos
que impactan, también ha tenido incidencia la menor contribución
que está realizando la industria petrolera mediante el
impuesto sobre la renta.
Abelardo Daza, economista y miembro de la firma ODH explica
que la evolución que han estado registrando los ingresos
para las regiones demuestra en parte la tendencia centralista
en el manejo del gasto y en ese marco, comenta que parte de
ello se observa con los recursos que ha estado manejando Pdvsa.
La industria entre 2003 a 2007 aportó recursos, sin
incluir los impuestos, de 38.000 millones de dólares
y esa contribución se hizo mediante fideicomisos y traslados
al Fonden. Pero, explica Daza, esos aportes especiales se
incluyen como costos y gastos al momento de efectuar el pago
por impuesto sobre la renta, lo que implica que en un período
de cinco años se dejaron de entregar por ISLR 17.000
millones de dólares y por lo tanto las regiones dejaron
de contar con 3.400 millones de dólares.
Aumenta el cerco
Aunado a ese menor aporte de ISLR, ahora se añade el
impuesto sobre los precios extraordinarios del crudo que se
aprobó el pasado mes de abril.
De acuerdo a lo previsto en el marco legal, los recursos
que se generen con el tributo serán deducibles de los
aportes efectuados al Fonden y esos montos pagados a través
de la contribución serán contabilizados como costos
del ISLR.
Daza explica que si el precio del Brent se mantiene por encima
de los 100 dólares se tendría que aplicar una alícuota
de 60% con lo cual se terminará cancelando menos ISLR,
cerca de 2.000 millones de dólares se dejarían de
aportar. Ante ese monto que ya no se traspasaría, y dado
que las regiones tienen que recibir 20% de los ingresos ordinarios,
se tiene que las gobernaciones y alcaldías no contarían
con 400 millones de dólares de recursos extraordinarios.
Ese monto, señala el economista, se tiene que añadir
a lo que ya se deja de entregar por ISLR que cada año
es 700 millones de dólares y por lo tanto los estados
y municipios tendrían 1.100 millones de dólares
menos.
Comenta que más allá del nuevo impuesto, los otros
aportes de la industria petrolera a las misiones, los fideicomisos
y Fonden son los que terminando afectando más los ingresos
totales.
Para el analista las medidas que se están ejerciendo
sobre las finanzas de las regiones en parte están dirigidas
a crear una mayor dependencia del poder central, sin embargo,
las acciones pueden tener un efecto boomerang, debido a que
al final se puede argumentar que las obras y pagos no se concretan
por los dificultades en las entregas de los diferentes recursos.