Colombia agitó la polémica sobre los documentos hallados en el computador de Raúl Reyes al anunciar que la Fiscalía abrirá investigaciones a varios políticos, entre ellos a la senadora Piedad Córdoba, por vínculos directos con las FARC.
Con este hecho se abre un nuevo capítulo en lo que se conoce ahora como la "farcpolítica" y que demuestra la vinculación que por años habrían podido tener las FARC con la clase política colombiana.
"Las FARC entienden, bajo su experiencia, que el Plan Colombia y la política de seguridad democrática de Álvaro Uribe no serán derrotados por la vía militar sino por la política y por ello se están alistando para 2010", dice el analista Rafael Guarín.
Como las guerras no se libran sólo con fusiles, sino con las luchas políticas, la guerrilla tiene que derrotar las dos estrategias que se le anteponen de la misma forma en que nacieron: en campaña y por las urnas, dice.
"Para ello -asegura Guarín- se necesita que los ciudadanos y el próximo candidato presidencial apuesten en 2010 a la salida política negociada de la que tanto hablan los rebeldes, pero en sus términos y no los del Gobierno", es decir, devolver el Ejército a los cuarteles, el despeje de territorios y alimentar la falta de unidad nacional.
Por eso se entiende que el discurso de las FARC sea desde ahora el intercambio humanitario de rehenes por guerrilleros presos, más el despeje militar. Y sostiene el analista: "Para que ellos logren ganar tienen que jugar con los actores dentro de Colombia y con los internacionales, que es donde entra ayuda de Hugo Chávez y Rafael Correa".
A las FARC no les conviene un acuerdo humanitario ahora en esa lógica que ha planteado Uribe y avala la comunidad internacional, "pues su intención es ir demostrando para 2010 que la política de seguridad democrática no permite el acuerdo humanitario", enfatiza Guarín.
Ahora lo importante es continuar la presión militar que siga degradando a la guerrilla y generando desmovilizaciones que fortalezcan al Estado, pero también políticas de atención social a los campesinos pobres que se sienten aún indefensos. flb