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Arturo Sosa
Consejos de altura
El único venezolano que ha sido parte del Gobierno universal de los Jesuítas, a partir de 2008 pertenece al Consejo General. Estrena, a su vez, la condición de "consejero no residente"
Se conoce más por sus análisis, muchas veces visionarios, de la situación sociopolítica del país. Menos conocida es su intensa religiosidad   	(Cortesia) (Carol Carrero)
Se conoce más por sus análisis, muchas veces visionarios, de la situación sociopolítica del país. Menos conocida es su intensa religiosidad (Cortesia)
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ALIANA GONZÁLEZ 
EL UNIVERSAL

Podría decirse que es de rancio abolengo. Hijo de un banquero, ministro y empresario, se codeó desde niño con la crema de la sociedad caraqueña. Pero también lo conocen en el bloque 22 del 23 de Enero, donde oficiaba misa cuando era superior de los teólogos. Se trata del sacerdote jesuita Arturo Sosa, quien a sus 58 años, es el único venezolano en integrar el equipo de gobierno general de la Compañía de Jesús.

Y es que en la reciente 35 Congregación General, celebrada a principios de 2008, fue designado como uno de los dos consejeros generales no residentes, una figura nueva dentro del gobierno de los jesuitas que desde ahora dirige el superior general, el padre Adolfo Nicolás. El Consejo General está formado por catorce consejeros, doce de los cuales viven en Roma, además de los dos no residentes, Mark Roatsert, de la provincia de Bélgica, actual presidente de la Conferencia de Provinciales de Europa y Arturo Sosa, rector de la Universidad Católica del Táchira. "La idea surgió de la inquietud de repensar la forma de gobierno, y contar con gente que tenga una mirada desde afuera. En esta figura está todo por inventarse" explica Sosa.

También es el único venezolano que ha sido provincial de los jesuitas en Venezuela, y que ha asistido como delegado, tras ser elegido por la comunidad, a las tres anteriores congregaciones generales, realizadas en los últimos 25 años, el más joven durante la número 33 (1983). Además, formó parte de los 15 jesuitas que prepararon la 35 Congregación, comisión en la que también participó el actual superior general. A estos encuentros asisten 220 jesuitas y es la máxima autoridad de esta institución, que ya reúne 466 años de historia.

"El Consejo General asesora al superior general en todos los asuntos concernientes a la marcha del cuerpo universal de la Compañía de Jesús. Las decisiones importantes del superior general tienen que ser consultadas al Consejo General. Por consiguiente, cada uno de los consejeros generales se mantiene en contacto directo y permanente con el superior general, personalmente y en las reuniones de todo el grupo" explica Arturo Sosa. Allí revisan desde la estructura de gobierno de la Compañía de Jesús hasta temas de trabajo a los que deben adecuarse los jesuitas, como el problema ecológico y el calentamiento global, los fundamentalismos, la globalización, los pueblos indígenas, inmigrantes y refugiados, además de otros asuntos más internos, como la obediencia, la relación con los laicos y la identidad. "De allí parten orientaciones generales, pero que luego deben adecuarse al trabajo en cada lugar. Es muy diferente el tema ecológico en Venezuela, Angola o Mozambique, mientras que la problemática de los inmigrantes es muy distinta en Europa o en Asia".

Caraqueño, formado en el colegio San Ignacio de Loyola, estudió tres años de Teología en la Universidad Gregoriana, donde convivió con jesuitas jóvenes de más de treinta provincias. Se ha especializado en la historia política de nuestro país, en particular el positivismo en Venezuela y el aporte de Laureano Vallenilla Lanz. Con 41 años, siendo parte de la Compañía de Jesús, también fue director del Centro Gumilla y de la revista SIC. La nueva responsabilidad le obligará a recorrer buena parte del mundo, y a pensar en realidades muy diferentes a las de América Latina.

Pero con su sencillez característica, el padre Sosa regresará a San Cristóbal a dictar su clase de pensamiento político a los alumnos de 2° año y a seguir impulsando su último sueño: la construcción de la nueva sede de la Universidad Católica del Táchira.


FUE CAPITÁN GENERAL DE FILIPINAS Y NACIÓ EN CARACAS
Juan Arechederra es uno de los venezolanos que cumplió  importante labor fuera de su patria. Nació en Caracas en 1686. Fue el segundo venezolano que alcanzó la dignidad de obispo. A los 10 años ingresó al Colegio Santa Rosa, donde recibió los hábitos. Sin el consentimiento de su familia se ordena con el nombre de fray Juan de Santo Tomás y se va a México, en cuya universidad se gradúa como doctor en Teología. Es lector de Filosofía del colegio dominico de Porta Coeli y de Teología en el Pontificio de Puebla. En 1713 parte a Filipinas, donde ocupa, en 1718 el cargo de provincial de Santo Rosario de Filipinas. Estableció misiones en Cantón, China. Lo designaron regente de estudios y posteriormente Rector de la Real Universidad de Manila, además de ser Comisario del Santo Oficio en las islas Filipinas. En 1745 Felipe V, rey de España, lo designa Obispo de Nueva Segovia de Filipinas y un año más tarde lo nombra Capitán General del archipiélago. Gobernó durante 6 años. Murió en 1751.
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EL PROTAGONISTA
Francisco Kerdel

Pasión y vocación son las dos palabras que mejor describen la personalidad de Francisco Kerdel Vegas, el médico caraqueño que ha logrado, a fuerza de constancia y talento, asegurarse un lugar entre los más destacados dermatólogos de Venezuela y el mundo.  Al ocupar el  sillón número XXIV así lo certifica. Ese es el dígito que lleva su nombre en la Academia Nacional de Medicina, puesto que ocupa desde el año 1967, cuando fue elegido para formar parte de ese selecto grupo de profesionales de la salud debido a los excelentes resultados obtenidos con su trabajo Autorradiografía en dermatología, el cual recibió las mejores críticas de los expertos.

El interés por hallar curas a las afecciones de la piel se gestó en él cuando era un adolescente, todo gracias a la influencia que ejercieron su abuelo, el doctor Luis Vegas Sanabria y sus dos tíos, Martín y Rafael Vegas, especialistas en dermatología y psiquiatría, respectivamente.

Rodeado de médicos, Francisco, quien nació el 3 de enero de 1928, recibió sus primeras lecciones en el Instituto San Pablo, donde estudió la primaria, y de allí pasó al Liceo Andrés Bello, cuna de grandes personalidades del país, donde cursó la secundaria. Ingresó en la Universidad Central de Venezuela, donde obtuvo el título de médico cirujano. Realizó su internado en en el Hospital Carlos J. Bello de la Cruz Roja Venezolana, en Caracas, y al terminar se traslada a Estados Unidos a especializarse en dermatología, en la Universidad de Harvard.

A su regreso a tierras criollas y con el título de doctor en Ciencias Médicas, Kerdel se une al profesor Jacinto Convit para dar vida al Instituto de Dermatología, que funciona junto al hospital Vargas de Caracas y que ahora lleva el nombre de Instituto de Biomedicina. Con esta obra, Kerdel comienza a darse a conocer en el escenario internacional de la salud, donde se destaca por sus descubrimientos y avances en el tratamiento de enfermedades como la leishmaniasis difusa y el eritema discrómico perstans.

En su larga lista de conquistas figuran además haber sido promotor de la creación del programa de becas para estudiantes venezolanos en las universidades de Cambridge y Oxford; primer vicerrector académico de la Universidad Simón Bolívar; embajador en Francia y delegado permanente de Venezuela ante la Unesco, institución con la que hace realidad uno de sus más grandes proyectos: la Fundación de Talento Venezolano en el Exterior (Talven), organismo que promueve la interacción del talento venezolano radicado en el exterior con su país, como aporte fundamental para construir una patria moderna, próspera y justa. La fundación cuenta con un banco de datos de más de mil expertos y ha permitido visitas de 170 de ellos a Venezuela.  Ana Terán

 EL DESTINO
En funciones

Consejero. En la Nunciatura Apostólica de México se encuentra en funciones de consejero el sacerdote venezolano, Edgar Peña. De esta manera este compatriota comienza su carrera diplomática dentro del Estado Vaticano. 

Como un padre. Luis Obando Hernández es el prefecto de Estudios del Colegio Latinoamericano, que es regentado por los jesuitas. Allí cursan sus estudios superiores jóvenes sacerdotes de este continente.

Dos continentes. En  Kinshasa, República Democrática del Congo, la Secretaría de la Nunciatura está a cargo de Javier Domingo Fernández. Ese mismo cargo, en Paraguay lo ocupa el otro sacerdote venezolano, Amauri Medina Blanco.

 LOS PIONEROS
Congregaciones

Siervas del Santísimo. No todas las congregaciones religiosas son foráneas. Algunas han nacido en Venezuela. Las Siervas son una de ellas. Las fundó en 1896 monseñor Juan Bautista Castro. Trabajan en el Colegio Pío, en el Vaticano y tienen sedes en varios países latinoamericanos.

Hermanitas de los Pobres de Maiquetía. Iniciaron la obra la madre Emilia y el sacerdote Santiago Machado en 1888. Tienen casas en Colombia, Chile y España.

Agustinas Recoletas. Se dedican al cuidado de niñas de alto riesgo, ancianos sin recursos y a la alfabetización de adultos. Su fundadora, la madre María de San José, está en proceso de canonización. Es la primera beata venezolana.