Pasión y vocación son las dos palabras que mejor describen la personalidad de Francisco Kerdel Vegas, el médico caraqueño que ha logrado, a fuerza de constancia y talento, asegurarse un lugar entre los más destacados dermatólogos de Venezuela y el mundo. Al ocupar el sillón número XXIV así lo certifica. Ese es el dígito que lleva su nombre en la Academia Nacional de Medicina, puesto que ocupa desde el año 1967, cuando fue elegido para formar parte de ese selecto grupo de profesionales de la salud debido a los excelentes resultados obtenidos con su trabajo Autorradiografía en dermatología, el cual recibió las mejores críticas de los expertos.
El interés por hallar curas a las afecciones de la piel se gestó en él cuando era un adolescente, todo gracias a la influencia que ejercieron su abuelo, el doctor Luis Vegas Sanabria y sus dos tíos, Martín y Rafael Vegas, especialistas en dermatología y psiquiatría, respectivamente.
Rodeado de médicos, Francisco, quien nació el 3 de enero de 1928, recibió sus primeras lecciones en el Instituto San Pablo, donde estudió la primaria, y de allí pasó al Liceo Andrés Bello, cuna de grandes personalidades del país, donde cursó la secundaria. Ingresó en la Universidad Central de Venezuela, donde obtuvo el título de médico cirujano. Realizó su internado en en el Hospital Carlos J. Bello de la Cruz Roja Venezolana, en Caracas, y al terminar se traslada a Estados Unidos a especializarse en dermatología, en la Universidad de Harvard.
A su regreso a tierras criollas y con el título de doctor en Ciencias Médicas, Kerdel se une al profesor Jacinto Convit para dar vida al Instituto de Dermatología, que funciona junto al hospital Vargas de Caracas y que ahora lleva el nombre de Instituto de Biomedicina. Con esta obra, Kerdel comienza a darse a conocer en el escenario internacional de la salud, donde se destaca por sus descubrimientos y avances en el tratamiento de enfermedades como la leishmaniasis difusa y el eritema discrómico perstans.
En su larga lista de conquistas figuran además haber
sido promotor de la creación del programa de becas para
estudiantes venezolanos en las universidades de Cambridge
y Oxford; primer vicerrector académico de la Universidad
Simón Bolívar; embajador en Francia y delegado permanente
de Venezuela ante la Unesco, institución con la que hace
realidad uno de sus más grandes proyectos: la Fundación
de Talento Venezolano en el Exterior (Talven), organismo que
promueve la interacción del talento venezolano radicado
en el exterior con su país, como aporte fundamental para
construir una patria moderna, próspera y justa. La fundación
cuenta con un banco de datos de más de mil expertos y
ha permitido visitas de 170 de ellos a Venezuela. Ana
Terán
Consejero. En la Nunciatura Apostólica de México se encuentra en funciones de consejero el sacerdote venezolano, Edgar Peña. De esta manera este compatriota comienza su carrera diplomática dentro del Estado Vaticano.
Como un padre. Luis Obando Hernández es el prefecto de Estudios del Colegio Latinoamericano, que es regentado por los jesuitas. Allí cursan sus estudios superiores jóvenes sacerdotes de este continente.
Dos continentes. En Kinshasa, República
Democrática del Congo, la Secretaría de la Nunciatura
está a cargo de Javier Domingo Fernández. Ese mismo
cargo, en Paraguay lo ocupa el otro sacerdote venezolano,
Amauri Medina Blanco.
Siervas del Santísimo. No todas las congregaciones religiosas son foráneas. Algunas han nacido en Venezuela. Las Siervas son una de ellas. Las fundó en 1896 monseñor Juan Bautista Castro. Trabajan en el Colegio Pío, en el Vaticano y tienen sedes en varios países latinoamericanos.
Hermanitas de los Pobres de Maiquetía. Iniciaron la obra la madre Emilia y el sacerdote Santiago Machado en 1888. Tienen casas en Colombia, Chile y España.
Agustinas Recoletas. Se dedican al cuidado
de niñas de alto riesgo, ancianos sin recursos y a la
alfabetización de adultos. Su fundadora, la madre María
de San José, está en proceso de canonización.
Es la primera beata venezolana.