El domingo 30 de septiembre del pasado año, el diario El Nuevo Herald publicó una amplia información que fue divulgada por otros medios impresos y electrónicos de distintos países de América bajo el título de Talento venezolano arraigado en Miami.
En el escrito, el periodista Casto Ocando señalaba, entre otras cosas, que "la comunidad venezolana que reside en el sur del estado de Florida ha mostrado una nueva faceta que está impactando notablemente la vida cosmopolita de Miami: una nutrida oferta cultural y de espectáculos que no tiene precedentes en lacorta historia de esta dinámica comuni-dad suramericana".
Entre esos talentosos, "considerados entre los mejores de su categoría en el competitivo mundo del espectáculo y las artes escénicas en disciplinas tan diversas como la música académica, el ballet clásico y la producción de música popular", que por una u otra razón dejaron al país y que citaba Ocando, estaba Carlos Salazar, director técnico del Festival Internacional de Ballet de Miami, que luego de 12 ediciones es considerado por la crítica especializada como el festival más importante en su género en Estados Unidos, pues es capaz de congregar a las mejores compañías y bailarines del mundo. De hecho, en 2007 este evento reunió durante más de dos semanas a unas 23 agrupaciones de nueve países: Alemania, España, Francia, Polonia, Suiza, México, Argentina, Chile, además de otras procedentes de Nueva York y de la región anfitriona.
Con vasta experiencia en el campo del teatro y la danza, Salazar se formó en el Teatro Teresa Carreño y un día decidió emigrar. Primero le tocó levantar carpa en la Gran Manzana y desde hace menos de una década se estableció en el estado de Florida, donde junto a Pedro Pablo Peña, fundador y director artístico, aporta su entusiasmo y conocimiento en la consolidación de este magno espectáculo balletístico.
"Miami, con su cultura única y con personas de distinto origen, es el perfecto escenario para que continúe el crecimiento del ballet hispánico. Como en la ciudad los movimientos artísticos mantienen su auge y permanente desarrollo, la realización del Festival Internacional de Ballet de Miami ofrece una oportunidad a los visitantes y residentes para que aprecien lo mejor del ballet y de la danza", afirmó en una ocasión el alcalde de esa ciudad, Manuel A. Díaz. Parte de ese reconocimiento, sin duda alguna, era por el trabajo de un contingente de profesionales, entre esos estaba Carlos Salazar.
Y es que para este hombre de las tablas, los venezolanos
que "estamos en Miami en el mundo del teatro y la danza traemos
desde Venezuela una gran experiencia en estas disciplinas".
elinzalata@eluniversal.com
Cristal. Delia Fiallo, la cubana que se encargó de hacer llorar a millones de televidentes fue la responsable de darle vida a Victoria Ascanio, Cristina y Luis Alfredo. Estos personajes, además de paralizar Venezuela en 1985, marcaron un antes y un después en la televisión española.
Kassandra. También de Delia Fiallo. Esta historia sobre una gitana se transmitió en 128 países, con récords absolutos de sintonía. Fue protagonizada por Coraima Torres, Osvaldo Ríos y Henry Soto.
Abigaíl. Protagonizada por Catherine
Fulop y Fernando Carrillo, es la más repetida en España.
Fue producida en 1988 y hasta 2004 se seguía transmitiendo
en diferentes cadenas de la televisión española.
Grecia Colmenares. Tras el éxito de Topacio (1985), en Venezuela, la actriz de larga cabellera, se radicó en Argentina en 1986. Protagonizó María de nadie y Grecia, para afianzar su popularidad en Latinoamérica y Europa.
Coraima Torres. Tras iniciar su carrera como actriz joven, cobró fuerza con el personaje de Kassandra. Más tarde protagonizó Cambio de Piel, en Venezuela. Ha sido cabeza de elenco en Colombia y Perú.
Lupita Ferrer. La maracucha ha trabajado
en infinidad de películas y telenovelas. Con Cristal
ganó enorme popularidad, por el personaje de carácter.
Años más tarde, en México, retoma popularidad
gracias a su trabajo en la telenovela Nada personal.